28. Planeta estacionario

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Mar.

¿Qué se supone que pase en la cita? ¿Se va a resolver todo por arte de magia solo por dejar de ser mercurio retrógrado?

Luka me observó extrañado, Kalum le dejó sus cartas así que las estaba lanzando a ver si alguna "volaba" por ser místicas, yo le advertí que eso le daría peor suerte en el amor de la que ya tiene. Bajé del auto cinco minutos antes ansiosa, también un poco asustada ya que estuvimos al borde de chocar porque la radio puse a Lady Gaga.

La vi desde la ventana sentada en una esquina con la cabeza metida en un libro, empecé a jugar con mis dedos en mis bolsillos así calmar los nervios sin querer admitir que estos se sentían distintos a los insistentes latidos de mi corazón, en realidad estaba emocionada.

Apenas puse una mano sobre la perilla, levantó la mirada a mí.

—Ha pasado un tiempo —murmuré mientras me acercaba—, solo tengo un par de horas, debo viajar.

—Hola —se aclaró la garganta—. no tengo idea de como empezar esto la verdad, hasta me vi un video tutorial pero...

—Lo siento —dije antes de sentarme enfrente suyo—, pensé bastante y gracias al universo tengo amigos que piensan mejor que yo, fue una decisión horrible y me dejé llevar.

Se pegó a la espaldera, sorprendida, sus cejas se fruncieron y ladeó la cabeza. Sentirme así de observada por ella no me incomodaba, solo no estaba acostumbrada a que me presten tanta atención.

—Reaccioné de una forma en la que no debería porque estaba mal de cosas anteriores y soy impulsiva —resoplé—, solo tengo una duda.

—¿Cuál?

—En la llamada dijo que te olvidaste un cristal en su cuarto en México, entonces —me mordí el labio inferior así retrasar la pregunta—. ¿No te acostaste con Luna?

—Mar —puso su mano sobre la mía—, he cometido muchos errores y lo siento. Pero estar con un signo de agua, jamás.

Que hubiera sido en un ambiente serio hizo que no me lo esperara, alerté a los trabajadores, en cierto punto ya no podía parar de reír pero tampoco respirar. Casi muero, morir burlándome de los signos de agua no suena mal siendo sincera.

Ja, como si no lo tuviera en mi carta.

Auxilio me estoy ahogando.

—¡Mar! —sentí que me sacudieron—. ¡¿Estás bien?! Ay no, la maté.

Golpeé la mesa, no podía acordarme de lo que dijo porque solo me causaba. Sentí que se subió donde mis piernas, esperaba que hiciera alguna técnica para salvarme pero solo me sopló.

—¿Qué mierda haces? —logré hablar.

—Entré en pánico. —farfulló.

Intenté tomar aire, me sostuvo entre sus brazos en lo que me recuperaba, agradecí que no hubiera nadie más que nosotras y los meseros. Quienes se veían muy avergonzados de intervenir.

—Te creo —susurré cuando respiré con normalidad de vuelta—, Kalum dijo que su tarot dijo que no lo hiciste y tienes Venus en capricornio, no sé que estaba pensando.

—Da igual qué planetas o magia lo diga, solo te quiero a ti y quisiera ser la única persona en la que confiaras sobre nosotras.

Asentí, con su mano en mi espalda impulsó suavemente a que me recostara sobre su pecho, su corazón se escuchada fuerte teniendo la cabeza encima. Subió su mano a acariciar mi cabello, respiré hondo antes de cerrar mis ojos, sonriendo.

—Te quiero mucho.

—Lo sé. Es que era mercurio retrogrado —me excusé como chiste.

—Tontita —rodó los ojos, empujándome— ¿Dónde está el romanticismo? —bromeó.

Si ellos supieranDonde viven las historias. Descúbrelo ahora