Epílogo: Parte II

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La habitación de Ismael lucía repleta de bolitas de papel, se encontraban encima del escritorio, y a sus costados, eran tantas que ya no cabían en el bote de basura.

Escribía desenfrenadamente las ideas en su libreta, por temor a olvidarlas, prefería agitar su mano con velocidad, aunque no lo convencía del todo y terminaba arrojándolas lejos.

—¿De nuevo gastando hojas?—Mayte entró a la habitación—, tú no aprendes. Hay árboles que cuidar.

Ismael se sobresaltó escuchando su voz, la miró por encima del hombro para luego apartar rápidamente la mirada.

—No deberías estar aquí—se apresuró a decir. No podía con la vergüenza.

—Venía a disculparme...—suspiró Mayte.

—Soy yo quien debería disculparse—no se atrevía a mirarla, seguía escondido entre la tinta y el papel—. May, perdo...

—No fui a la cita—interrumpió con prisas.

—¿Qué?—no lo esperaba.

—No soy tonta, Isma—arrugó la nariz—. Ayer llorabas por un usuario de wattpad, no puedes olvidar a alguien con tanta prisa. Marcaste en la madrugada, en un momento de debilidad, te sentías solo... y aunque te quiero, no seré la segunda opción de nadie. Conozco mi valor.

Ismael sonrió, estaba tan orgulloso de su mejor amiga.

—Estoy impresionado, de verdad, no te merezco—dijo de pie, con las manos en sus bolsillos.

—Lo sé, deberías agradecerme por no dejarte arruinar la amistad—guiñó un ojo.

—May—suspiró ligeramente—, pensé que te perdería y no había vuelta atrás.

En realidad, Mayte creyó lo mismo, si confesaba que lo había esperado durante dos horas solo ocasionará una relación turbia, ¿Reclamarle por dejarla plantada cambiaría algo? No, mejor hacerle pensar que ninguno de los dos se presentó. Así al menos no lo perdería como amigo.

—Este no es un libro donde dos mejores amigos se enamoran....—aseguró con dureza Mayte. En los libros siempre había finales felices como esos, ¿por qué no existían en la vida real?

—¿Sabes? Me gustaría vivir dentro de un libro—dijo en automático, y al instante corrió de nuevo hacia el escritorio, necesitaba anotar dicha idea.

Mayte lo miró extraño.

—¿O sea que no asistes a citas por quedarte a escribir? —arqueó una ceja.

—No fue eso—rio Ismael—, recibí un mensaje de Leah.

—¿Leah?—Mayte parpadeó dos veces.

—Sí, ella existe.

—En tu imaginación.

—May, hablo en serio—carcajeó—, necesitas leerlo—ofreció su celular.

No muy convencida Mayte lo aceptó. A medida que iba leyendo, una sonrisa se dibujó en su rostro.

—¡No puede ser!

—¿Ahora lo crees?

—No—hizo un ademán agitado Mayte—, es decir, sí.

—¿Ummh?

—Está loquísimo, todavía no lo puedo procesar—resopló—, pero Dios, me encantaría que fuera cierto. ¿Te imaginas? ¡Un personaje ficticio se enamoró de ti! Por lo regular, resulta al revés.

—Ahora solo hay un mundo que nos separa.

—Una realidad, de hecho—corrigió ella.

—Tengo tres posibles teorías para salvar a Leah—caminó por la habitación Ismael.

—Soy todo oídos—se dejó caer al borde de la cama, postró sus manos en las rodillas.

—La primera—relamió sus labios—, es escribir sobre ella. Darle un final feliz que merece.

—Tengo una idea—aportó Mayte—, "Más allá de la ficción" Ismael y Leah, contenido +18.

—¡May, por favor!—se ruborizó el chico.

—¿Qué?—rio Mayte. Era mejor tomarlo con gracia, para no llorar—. Eres lector de wattpad.

—Y también escritor. Podría crearle una buena trama.

—Sinceramente no creo que ayude, ya hay millones de fanfics y nada especial ha pasado—recordó Mayte—, siguiente propuesta.

—Bien—resopló con pesadez—, dirás que estoy loco, pero podría intentar traerla a la vida real.

—¿Un personaje ficticio en el bachillerato?—interrumpió ella—, no lo creo, no tendría identidad, ¿te imaginas que tenga que acreditar todos los estudios para cursar con nosotros? Ay no, un rollo.

—Entonces la tercera opción te resultará mucho peor—anunció Ismael.

—¿De qué va?

—Yo... entraría a su libro.

—¿Bromeas?—abrió los ojos con exageración—, Ismael, recuerda de qué va el libro. Podrías morir.

—Lo sé, lo sé—le restó importancia—, pero quiero salvarla, cruzaría mil mundos por ella.

—Okay, suena muy romántico y fantasioso, pero esto ya llegó muy lejos—se levantó, precipitada.

—May, ella fue capaz de enviarme mensajes desde su mundo. Está claro que sí puede ser, la prueba son sus mensajes, y su historia en wattpad, claramente.

—No lo sé...—Mayte sobó sus codos por la ansiedad—, me parece imposible.

—Sé que es difícil de creerlo. Me miras como un demente, pero no estoy loco, lo juro.

—Ya es de fábrica que estés loco. Eres escritor.

—Y enamorado, ella es mi final feliz.

—Y tú el suyo, lo entiendo...

—Nuestro amor es ficticio, pero nuestros sentimientos son reales—trató de convencerla.

En ese momento Mayte entendió que nunca podría competir contra un personaje ficticio que cubría todas las expectativas.

—¿Y si hablas con su escritora? Podría darte más información antes de que cometas una locura.

Ismael negó con la cabeza:

—A veces considero que todas las ideas de los escritores son revelaciones de otras vidas en otra galaxia, en otro mundo, pero que sí existen y nosotros no somos capaces de conocerlas. Los autores se encargan de conectar dichos mundos.

Mayte se dejó caer de nuevo en la cama, esta vez se tumbó y miró el techo:

—Hablar contigo siempre me vuela la cabeza.

—A lo que quiero llegar es que, no creo que la autora ayude. Ella solo es la portadora de voz.

—Bien—suspiró Mayte—. Entonces, siguiendo la lógica de tu teoría, los personajes ficticios existen, a ellos solo les tocó vivir en los libros. ¿Cierto? 

—Exacto, no lo pudiste decir mejor—sonrió Ismael.

Mayte giró la cabeza para mirarlo, seguía frente a ella, de pie, despreocupado, con las manos en sus bolsillos y una sonrisa cómplice, y soñadora.

—Te extrañaré cuando desaparezca—se acercó Ismael y le depositó un beso en sus sienes. Mayte cerró los ojos, seguro era un adiós.

Aquella sería quizá la última vez que lo vería así de cerca, después él decidiría viajar dentro de un libro para salvar a la chica que amaba.

Fin del primer libro. 

El libro que me lleva a ti (1)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora