Capítulo 10.

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Capítulo 10| Will, Will.

Antonella Cavalcante:

Un mes después.

—¡Tu padre me está llamando al móvil!— me grita Eleanor por encima de la música, horrorizada. Llega a mi encuentro con la blusa mal puesta, el cabello revuelto y con el labial corrido.

Me hago la desentendida y hago como que no es conmigo.

—¿Te conozco?— sigo bailando con el moreno que me tiene bien sujeta a sus brazos.

—¡Antonella Juliette!— chilla histérica y tengo que parar lo que estoy haciendo nuevamente, decirle al chico que luego lo encontraré y prestarle toda mi atención.

—Cálmate— pedí colocando mis manos en sus hombros con una sonrisa de tonta, después de todo estaba borracha—¿Que es lo que pasa?

—Tu padre me está llamando al móvil— repite histérica.

—¿Y?

—¡¿Como que "y", como que "y"?!— me grita justo en la cara, exaltándome— Sabes como es Thomas, podría venir a buscarnos en uno de sus arranques de furia, Nell.

Bufo.

—No lo hará.

—Lo hará.

—Que no— digo con firmeza. Lo último que haría Thomas su alteza Cavalcante es meterse a una fiesta de jóvenes borrachos y drogados hasta la coronilla.

Cuando al fin calmo a mi mejor amiga y la obligo a poner el celular en silencio, dan las dos y media de la mañana.

Tropiezo con un alto y rubio de camino a la barra para buscar otro trago bien cargado de Vodka. Por alguna extraña razón caí en sus hipnotizantes ojos azules que brillaban bajos las luces de colores, con diversión al verme chocar contra su pecho.

—¡Lo siento!— me disculpo con una sonrisa boba.

Me agarra de los brazos y logra estabilizarme hasta que estoy con los pies bien puestos en el suelo.

—Descuida, la iluminación no es tan buena que digamos.

¡Su voz! su voz podría hacerme llegar al orgasmo miles de veces. Joder, me muerdo el labio al pensarlo pero rápidamente niego y me encargo de borrar esos pensamientos inadecuados de mi cabeza.

«Ni siquiera lo conoces» Lo siento, no puedo evitarlo cuando estoy pasada de copas.

—Te invito un trago en modo de disculpas— ofrezco.

—Vodka.

Cuando acepta veo eso como camino libre para ligármelo y tras empinarse el trago junto conmigo, puedo decir que estoy besándome al chico rubio en la pista de baile. Sus manos están colocadas en mi cintura y me apretuja contra él cuando jadeo contra su boca.

Maravilloso. Esto se siente maravilloso y tengo que admitir que es un buen besador, aunque sólo he besado a unas pocas personas en mi vida.

«Tres con este»

—¿Cual es tu nombre?— pregunta, dándome un suave mordisco.

Ladeo la cabeza y sonrío con picardía para luego negar.

—Para lo que vamos a hacer no necesitas saber mi nombre.

Enarca una ceja con diversión.

—Me llamo...

Le tapo la boca rápidamente y él frunce el entrecejo.

—¡No quiero saberlo! cuando se el nombre del chico con el cual me acuesto, se vuelve una parte importante en mi vida.

El Mejor Amigo De Mi Padre. ©Donde viven las historias. Descúbrelo ahora