Capítulo 18.

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Capítulo 18| Suya.

Antonella Cavalcante:

—Terminemos con esto de una vez y dime que es lo que quieres.

Enarca una ceja cuando le chasqueo los dedos frente a la cara.

—No me estés hablando como que soy un muchacho que no se sabe ni bañar, Antonella— se acerca— Ya te he dicho que es lo que quiero.

—Tenerme no es una opción— le recalco por milésima vez— así que ve borrándote esa idea de la cabeza.

—No me iré de aquí sin ti, Antonella.

—Lastima, por que no me pienso ir contigo a ningún lado, ¿lo entiendes?

—Lo que no entiendo es por que me lo pones tan difícil— se masajea las sienes.

—¿Que te lo estoy poniendo difícil?— frunzo el entrecejo.

—Sí.

Me le río.

—¿Que es lo difícil para ti? Te estoy dejando las cosas claras.

—Lo que sé es que no hay cosa más clara con que me amas y estas enamorada de mi— habla— me perteneces, te pertenezco.

Niego.

—Ya basta, Lionel, déjame salir de aquí— me pongo de pie para abrir la puerta rápidamente pero siempre es más rápido que yo y la vuelve a cerrar, acorralándome contra ella— maldito cabezota...

—Sigo loco por ti.

—¡Pues felicidades!— me exaspero.

—Sigo loco por ti— repite, algo en su mirada dándome a entender que dice la verdad.

«Pero ya es muy tarde...»

Ve hacia mis labios con la intension de besarme y empujo su cara con la palma de mi mano.

—Entiéndelo...— suplico.

—¡Discúlpame si no puedo hacerlo, no con el hecho de perderte!

—¡Me perdiste desde que dijiste que si en ese maldito altar!— le recuerdo, dándole un golpe en el pecho— ¡Aléjate de mi bastardo, por que no me tendrás nunca más!

—Te he dicho millones de veces que el que esté casado tiene una explicación.

—¡Explicación que no me apetece escuchar!

—¡Por que si me dejaras hacerlo sabes que volverías a mi! ¿y tu no quieres eso, no? ¿no quieres que te juzguen? ¿no quieres carcomerte la cabeza para ver con quien estás mejor?

—No quiero volver a carcomerme la cabeza con todo el dolor que me llegaste a causar, con Will me siento más que bien, no hay peleas ni dolor y contigo...— suspiro— contigo estoy en guerra siempre, es exhausto

—Para mi es más exhausto no tenerte.

Con él lejos de mi y al fin sin sentir su calor asfixiante, puedo respire tranquilamente y no como si fuese en una carrera. Lo miro, no me apetece decirle más nada ya que lo único que quiero es correr a los brazos de Will, aunque los de él me estén gritando, me estén reclamando, yo no les daré el gusto de tenerme una vez más.

—¿Que creías?— le pregunto en un hilo de voz— ¿que ibas a volver y todo sería cómo antes? Así no funcionan las cosas, Lionel.

—¿Que tiene él mejor que yo?

—Es tu hijo...

—¡Eso te digo yo a ti, cobarde, es mi hijo!— se golpea el pecho—  Es mi hijo y como una maldita te lo estás follando.

El Mejor Amigo De Mi Padre. ©Donde viven las historias. Descúbrelo ahora