Veintinueve

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—¿Que es lo que pasa?. —pregunto Lucius llegando con Narcissa y Draco.

—Es Madelyn... —murmuro Narcissa—. Ha estado llorando desde que llegó.

—Y no ha querido salir de su habitación. —le dijo Draco.

—Sabía que no era buena idea que fuera con Sirius —dijo molesto Lucius—. Lo que hace es lastimarla y todo por culpa de ese niño Potter. —dijo, y a través de la puerta se escucho un leve sollozo.

Lucius al escucharla dio un suspiro, y dio unos leves golpes a la puerta.

—¿Madelyn? —Lucius la llamó—. ¿Puedes salir? —pregunto esperando una respuesta, sin éxito—. Vamos, me preocupa que estés así. —se escucharon unos cuantos pasos vagos, Madelyn abrió la puerta asomando su cabeza.

Sus ojos estaban rojos e hinchados y su nariz estaba igual de roja. Estaba mal.

—Mady... —le murmuro Lucius, Madelyn volvió a soltar otro sollozo abriendo la puerta por completo para salir y abrazar rápidamente a Lucius, él se sorprendió por el acto—. Mi pequeña. —logró corresponder el abrazo acariciando su cabello tratando de calmarla.

—Él...

—Está bien, está bien —le interrumpió Lucius—. No es necesario que lo expliques, al verte así lo explica todo.

Narcissa puso sus manos atrás de los hombros de Madelyn dándole entender que estaba con ella, dándole un pequeño beso en la sien.

Draco también se acercó, poniéndose a un lado dándole una leve sonrisa a Madelyn.

—Gracias a los tres —murmuró Madelyn después de separarse—. Por estar siempre conmigo.

—Siempre estaremos contigo. —le dijo Draco.

—No importa lo que te haya dicho Sirius, en nosotros puedes encontrar a unos padres que te quieren infinitamente. —comentó Narcissa.

—Quizás no seas biológicamente nuestra hija, pero es como si lo fueras. —le dijo Lucius, mirando los ojos de Madelyn, aquellos ojos grises a los que le recordaban a su gran amigo.

Madelyn sonrió contenta por lo afortunada que fue al encontrarlos, ella no sería nada sin ellos.

[...]

Días después de que las clases se retomaron luego de las vacaciones de Navidad.

Madelyn estaba un poco mejor después de lo ocurrido, aunque todavía tenía ojeras bajo sus ojos y se veían desanimada.

Ahora estaban desayunando en el gran comedor, Draco llegó a su lado con un ejemplar de El Profeta.

—Mira...

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