Capítulo 28.

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Capítulo 28| Apartamento 2b.

Antonella Cavalcante:

Golpeo la cabeza de mi novio varias veces con mi dedo, ronca y se cambia de posición, pero no se despierta. Gruño y pellizco sus nalgas desnudas por debajo de la sábana. Abre un ojo y bosteza. Luego otro y se lanza encima de mi a por mis besos. Sonrío contra sus labios y enrosco mis manos alrededor de su cuello.

Estamos en fase luna de miel, no salimos de la habitación y mucho menos de la cama, caminamos desnudos por el departamento y aún no recibimos visitas por que somos tan egoístas que nos queremos solo para el otro.

—¿Que vas a decirme?— hacemos contacto visual— ¿Vas a decirme algo, no? ¿por eso me despiertas?

—Iré con las chicas a comprar mi vestido para la cena de esta noche.

Me sonríe con picardía.

—¿Puedo tener opinión en esto?

—Sorpréndeme— le guiño un ojo, juguetona.

—Quiero que sea un escote que me vuelva loco, pegado en todo el cuerpo como una segunda piel y tiene que permitirme el acceso por si quiero entrar— hace un camino de besos desde mis labios a mis mejillas y luego ataca mi cuello.

—¿Algo más que desees?— cierro los ojos.

—Sorpréndeme.

Cuando estoy lista para atacarlo nuevamente mi móvil suena, una llamada entrante que me hace poner una mueca y a Will debajo de mi, soltar un gruñido de frustración.

—¿Max?— respondo.

—Estamos en la puerta, ¿apartamento 2b?— se escucha sofocada.

—Sí.

Se escucha el timbre.

—Vale, deja de follar y ven a abrirnos.

—Las odio.

—Te queremos— escucho que grita Elle.

Cuelgo y bajo de mi novio.

—Las chicas están afuera— le aviso.

—Ignóralas.

—Han venido para ir a lo del vestido, yo se los pedí.

Gruñe contra la almohada.

—Déjalas en el pasillo y vuelve a la cama, Antonella.

Es a él a quien ignoro. Busco una de sus camisas en el clóset, una azul cielo y un pantalón largo. Me calzo mis botas de tacón y me veo al espejo para acomodarme el cabello en un moño revoltoso. Los flecos que salen sin descuido le dan un buen toque, así que no le doy muchas vueltas a mi apariencia antes de salir por la puerta con Will abrazándome por detrás.

—Sigues desnudo— le recuerdo cuando llego a la entrada de nuestro apartamento.

El timbre se vuelve a escuchar.

Will se separa de mi y yo lo repaso de arriba a abajo, dándome mucha mas cuenta de lo bueno que está. La boca me saliva, la lengua la siento entumecida y los labios me cosquilleaban con grandes ganas de prenderse en su erección.

El Mejor Amigo De Mi Padre. ©Donde viven las historias. Descúbrelo ahora