•Suéltame•

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—¿Qué haces aquí? —pregunta Sky, molesto

—¿Qué te importa? — respondo a la defensiva

El comienza a acercarse con una espada en su mano...

Mi corazón comienza a latir de forma desesperada

—Mira. No sé quién te crees, pero esta es la cabaña de los guardias, no tuya. Hada estúpida —dice con rabia

¡¿Qué se cree este?!

—Mira. — digo imitándolo — No sé quién te crees, pero no tienes permitido hablarme de esa forma. Guardia idiota — respondo a la defensiva

Y salgo chocando bruscamente su hombro con el mio

No tengo ganas de soportarlo.

Me permito ver un poco de lo que me rodea...

Hay césped, árboles, un poco más alejado hay como un ring, pero mucho más grande

Supongo que ahí practican con las espadas los guardias.

Comienzo a caminar y veo al chico que me ayudó a no ser descubierta hoy. Comienzo a caminar hacia él.

—Hola. —digo sonriendo

—Hola...Iris, ¿No? — asiento sonriente —  ¿Estás mejor? ¿Puedo saber que ha pasado...?

—Amm...¿Hoy? — me hago la desentendida, aún sabiendo perfectamente a lo que se refiere

—Ya sabes...¿Por qué estabas llorando? Si se puede saber, claro... — dice tiernamente

Él me ha tratado bien así que...

—Ha sido por...La clase de magia... — digo recordando lo mal que me sentí — Pues...La profesora me hizo pasar al frente. Ella colocó ramas, una arriba de la otra...Y se suponía que yo tendría que prender fuego solo la de arriba...

Él me escucha atento

— Cerré mis ojos, lo imaginé, intenté...De verdad que lo intenté pero no pude siquiera hacer una chispa... — le comento, decepcionada de mi misma

—Oye, eso puede tardar...No tiene por qué frustrarte el hecho de que no te salga a la primera...Se tarda en controlar la magia. — dice animándome un poco

—Gracias...

—¿Por qué? — cuestiona él, confundido pero aún con una sonrisa

—Por no haberme delatado hoy...

—Tranquila. Sky a veces suele ser un jodido dolor de cabeza.

—¿A veces? Mmm... Creo que te quedas corto con "a veces" — digo y los dos reímos

—Oye. Recién me doy cuenta que no me he presentado. Soy Asher. Un gusto — se presenta, tendiendome la mano

Yo se la acepto y digo:

—Iris, aunque ya lo sabes. —río — El gusto es mío.

—¿Sabes defenderte? — niego con mi cabeza — ¿Quieres que te enseñe? — pregunta, entusiasmado

Me encojo de hombros

—A veces entrenar me hace olvidar de las cosas malas... — dice él

Yo asiento

—Pero espera que me coloco otra ropa. — digo riendo

(...)

Me he puesto ropa deportiva para estar mas cómoda.

He cogido una botella de agua y fuí a donde estaba Asher

—¿Lista? — pregunta

—Lista. — afirmo

Alas de fuegoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora