•Mariposas de fuego•

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Maddie se fué de aquí hace unos minutos.

Ahora mismo viene siendo la hora de ir a la clase de magia, así que me peino una vez más y salgo de mi cuarto.

Comienzo a caminar entre los pasillos y el patio de la academia hasta llegar a la puerta de la clase de magia. La abro y me encamino hacia donde se encuentran las demás hadas.

Visualizo a Brigitte, me dirijo a ella y tomo asiento a su lado.

Brigitte me mira algo sospechosa pero se queda en silencio.

La profesora se hace presente en la clase y saluda a todas.

—Bien, señoritas, nuestra clase de hoy será afuera. Pero entrenaremos magia, no defensa —explica y todas asentimos.

La profesora sale y nosotras la seguimos. Se frena debajo de un árbol y se sienta en el césped. Le copiamos y una vez estamos todas sentadas, vuelve a hablar.

—Bien, ahora tómense de las manos —ordena y todas se toman de las manos...

A mi izquierda se encuentra Brigitte, y a mi derecha se encuentra Maddie.

Maddie me toma la mano delicadamente y esboza una mirada tranquilizadora.

Miro indecisa a Brigitte y en un descuido...

Toma mi mano.

Mierda...

Mi pulso se dispara y mi respiración se acelera.

Ella me mira confundida y da vuelta mi mano, generando que mis palmas queden hacia arriba.

Sus ojos se clavan en ellas...

Mis nervios aumentan aún más y maldigo mentalmente.

Mi cuerpo entero se tensa y Brigitte luego de quedarse unos segundos mirando mis heridas, sube su mirada y la conecta con la mía...

En su mirada se pueden detallar varias emociones, pero las más notables son:

Confusión.

Decepción...

Por último esboza una mirada de "Luego hablamos" y toma mi mano suavemente, para no lastimarme...

—Ahora, todas cerraremos nuestros ojos y pondremos nuestra mente en blanco. Tenemos que concentrarnos en los sonidos de la naturaleza y fortalecer nuestra energía —explica la profesora detalladamente.

Todas hacemos lo que ella nos dice y apenas cierro mis ojos, me permito a mi misma relajarme por primera vez en días...

Por un momento me olvido de todo.

Dejo mis pensamientos a un lado, dejo mis preocupaciones a un lado, dejo mi mente libre, en blanco.

Me concentro en el ambiente, en el aire fresco que golpea mi cara suavemente, haciendo que mi cabello baile al compás del viento.

Me concentro en los sonidos de la naturaleza; en el cantar de los pájaros, el silbido del viento, el sonido de las hojas de los árboles que chocan entre sí.

Me concentro en la hermosa melodía que crea la naturaleza.

Me concentro en todo lo que días atrás no pude apreciar.

Me concentro en ser libre por un momento.

Por primera vez en días, mi cuerpo no se encuentra tenso o alerta, sino que se encuentra libre y relajado, olvidando por un momento todos esos golpes y heridas que se encuentran en él.

Por primera vez en días, siento que solo soy yo.

Una imagen demasiado hermosa se hace presente en mi mente.

Alas de fuegoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora