•Un Ungues...•

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Entro por la puerta de la biblioteca y veo a Alex...

—¿Noticias? —pregunta recostado en la pared.

Jugueteo con mis manos, nerviosa...

—S-sí... —respondo cabizbaja.

—Vamos, habla.

Me quedo unos momentos en silencio reacomodando mis ideas, es difícil pensar claro teniendo a un monstruo delante de mí.

—Brigitte... —freno, buscando las palabras correctas. —Ella...ella no está...

—¿Ella no está qué? —no lo pregunta, sino que advierte. Su tono lo deja demasiado claro.

—Ella...ella está...con...confundida —finalizo, con una mentira.

No le he vuelto a preguntar a mi amiga si está enamorada de él. La primera vez dijo que no está interesada y eso es más que suficiente, pero aún así necesito suavizar mis palabras...

—¿Con...Confundida...? -balbucea imitándome.

¿Disculpa?

—Sí —respondo firme, enderezando mi cabeza y mi cuerpo.

—Pues yo también estoy confundido —se encoge de hombros.

—Pues que bien, porque si estás confund-

No me deja terminar de hablar.

—Estoy confundido, porque aún no entiendo por qué no utilicé esta herramienta antes, quizás así obedeces más, ¿No crees...? —ironiza con una sonrisa

—¿Qué herramien- Oh, por dios... —susurro casi sin aire al ver que saca algo de su bolsillo trasero...

Una...

No...

No, no...

Dime que no, por favor...

Una...

Navaja...

Una navaja es lo que saca de su bolsillo...

Mi pulso se acelera a un ritmo indescriptible y mis piernas flaquean...

Mis manos comienzan a temblar...

Tiemblan demasiado...

—E-eso...e-eso n-no lo...no lo usarás c-con...conmigo... ¿V-verdad...? —balbuceo temblorosamente, sintiendo un nudo demasiado doloroso en mi garganta...

—¿Qué crees tú? —ríe burlonamente y comienza a caminar peligrosamente hacia mí.

—N-no... No, no, no... —murmullo sin aliento.

—Sí, sí, sí, sí —habla y suelta una ruidosa carcajada —. ¿Cuántas veces te he dicho que hagas que se enamore de mí? ¿Cuántas veces nos hemos visto aquí y sigues diciendo que no tienes noticias? ¡Muchas! ¡Ya estoy harto!

Un sollozo bajo sale de mis labios...

—No... ¡No, Alex, no! —grito desesperada al verlo sacar la cuchilla al aire, dejándome ver lo filosa que es...

Retrocedo rápidamente, con miedo...

—N-no... No lo hagas... P-por favor... N-no m-me... No, A-alex, no... —suplico con lágrimas cayendo por mis mejillas.

Comienzo a correr, es la única opción que me queda...

No puedo dejar que...que me...que me lastime con...eso.

Corro lo más rápido que puedo y apenas llego a la puerta de la biblioteca tomo la manija con mi mano y la abro.

Salgo pero...

Alas de fuegoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora