Capítulo 38.

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Capítulo 38| El problema dentro del problema del problema.

Lionel Herrán:

—Vete de mi casa, adultero— es lo primero que dice antes de volver a tomar algo en sus manos y mirarme de forma amenazante.

—¡Tommy, vine a conversar en son de paz!— le grito temeroso y me aparto cuando lo lanza hacia mi sin dudar.

—¡No quiero hablar contigo, embustero!

—¡Te necesito! estoy en problemas y...

—¡¿Quien te dejó entrar?! ¡Voy a despedirlos a todos!

Definitivamente se ha vuelto loco.

—¡Cálmate!— le grito y me cubro la cara cuando uno de sus vaso de whiskey es lanzado en mi dirección— Necesito que me escuches.

—Debiste pensarlo antes de acostarte con mi hija, ¡Con Antonella buen imbécil!— grita enrabiado— ¡Espero y te metan en un asilo cuando te empieces a cagar encima!

Frunzo el ceño y lo señalo, ofendido.

—¿Eso fue lo que te ofendió?— me pregunta burlesco.

—A mi nadie va a meterme en un asilo y si fuera así, tú vendrías conmigo.

Niega.

—Lo tuyo y lo mío ya acabó.

—Parecemos dos colégialas enamoradas— bromeo.

—Enamorado estarás tú de mi, inservible, que solo quieres estar oliéndome el rabo— espeta— vete de mi casa. Ahora, Lionel.

—Necesito tu ayuda, Thomas o iré a la cárcel— y con aquello, logro mi objetivo.

Su frialdad cae, al menos un poco, en donde me deja ver que aún sigo siendo importante para él y la preocupación invade todas sus fracciones.

—¿De que me estás hablando, Leo?— susurra y deja el otro artefacto asesino a un lado— ¿De. que. estas. hablando?— repite.

—Me he casado con Irene.

—A menos de que sea ciego, créeme que lo he notado todo este tiempo, ¿y eso qué?

—Me he casado con ella por que su padre tiene información falsa, pero peligrosa, de mi empresa y no he podido negarme.

Thomas va acercándose hacia mi a paso lento y cuando menos me lo espero, me suelta un puñetazo, tras otro y luego otro que me deja quejándome de dolor. Me cubro la cara y lo aparto de un empujón cuando no le veo las ganas de detenerse.

—¡¿Que fue lo que hiciste?!

—¡¿Que fue lo que hice yo?! ¡ella es quien me tiene manipulado junto a su padre!— le grito, y llevo la mano al golpe que tengo en el labio para darme cuenta de que estoy sangrando.

—Conociéndote, habrás hecho algo antes de, para ganarte la mala voluntad del padre.

Tuerzo los labios y me cruzo de brazos.

—¿Por quien me tomas?

—Por alguien que si se folla a la hija del mejor amigo, podría hacer algo peor, prostituto.

—Ya deja de insultarme— lo vuelvo a empujar.

Se encoge de hombros.

—Cuéntame, cuéntamelo todo, Leo.

(...)

Llego al apartamento de Antonella y antes de pasar por la puerta de entrada, suelto un largo suspiro. Habrán demasiadas preguntas hoy con respecto a donde estaba, por que estoy golpeado y por que, aparte de, tengo un lado de la cara con arañazos.

El Mejor Amigo De Mi Padre. ©Donde viven las historias. Descúbrelo ahora