Capítulo 43.

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Capítulo 43| El club de los cómplices.

Antonella Cavalcante:

La casa estaba llena, más llena de lo usual. Los chicos estaban aquí, mi padre también y esperábamos a que Gisela y Lionel hicieran acto de aparición.

—Que alegre está la casa— comenta Nate con diversión y papá le golpea en la nuca.

—Alguien acaba de morir.

—No es familia de nosotros y a menos de que Lionel le haya mentido a Antonella, no la apreciaba— se alza de hombros.

—Cariño, por favor, haz silencio— le pide su novia con una mala cara.

—¿Pero por que todo el mundo luce tan demacrado?— cuestiona.

—Nate, cállate ya— lo miro de reojo.

La puerta se abre y nosotros miramos hacia ella, los padres de Will aparecen y cierran la misma detrás de ellos.

—Me iba a dar un infarto, ¿por que has tardado tanto?

Me levanto y corro a fundirme en un abrazo con Leo cuando a la lejanía le veo tenso. Lo reviso de pies a cabeza, le toco todo el cuerpo y es cuando noto que lleva un ramo de tulipanes. Mis favoritas.

—Te he traído unas flores— me regaló una sonrisa y yo, aturdida, las acepto.

Este hombre estaba completamente loco.

—En medio del ajetreo, ha decidido detenerse en una floristería y comparte unas flores.

—Tulipanes, sus favoritas— le corrige Lionel.

Eleanor se acerca a mi.

—Yo... yo pondré las flores en un florero con agua...— tartamudea y se las lleva.

—Gracias por las flores, mi amor— susurro y dejo un beso de pingüino en sus húmedos labios— Dime cómo estás...— le paso las manos por los hombros.

Con toda su paz, como si no le hubiesen matado a la esposa en su propia casa, me besa en la frente e ignora el carraspeo de papá.

—Estoy bien...— es lo que me dice cuando lo suelto, con la mirada cargada de ternura. Pero entonces se gira hacia Gisela y le empieza a gritar en nada más y nada menos que en Alemán—Bist du verrückt?! Wie geht es dir und tötest sie am helllichten Tag?!

«¡¿Estas loca?! ¡Como vas y la matas a plena luz del día?!».

Me exalto, los demás reparan en la escena como si entendieran lo que se dicen. Will se escandaliza de inmediato ante las palabras de su padre.

—¿Que has dicho?— le cuestiona a su padre.

—Tradúcenos, William— pide mi padre, atento al chisme.

Anstatt mich anzuschreien, solltest du mir danken— espeta Gisela.

«En vez de estar gritándome deberías estar agradeciéndome».

Du hast sie getötet.

«La has matado».

—¿Como que la has matado? ¿Que dice? ¡Papá!— chilla el rubio histérico y el cabello se le pone hasta gris. La esposa va a reconfortarlo cuando las piezas se unen en su cabeza.

—¿Estas seguro que ha dicho algo con respecto a "matar"?— cuestiona Nate, rojito— ¡William háblame!

—¿Es que no ves que está tan pálido que podría desmayarse?— murmura Bash, atónito.

El Mejor Amigo De Mi Padre. ©Donde viven las historias. Descúbrelo ahora