•Ramas•

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Maratón 3/3

IRIS

Realmente no sé cuánto tiempo ha pasado, pero el hambre que siento es indescriptible.

No me moví de esta cueva desde que llegué y no pienso hacerlo.

Pienso quedarme aquí hasta que algo me pase, o hasta que alguien que no sea de la academia me encuentre.

No quiero volver allí.

De seguro Sky está riendo y divirtiéndose con Alexa, como si nada hubiera pasado.

Aprieto mis puños con enojo.

¿Cómo pudo ser capaz de decirme todo eso sin siquiera oírme?

Porque te odia.

Tienes razón.

Me odia, demasiado diría yo.

Me remuevo en mi lugar, incómoda y miro hacia la salida.

Los dos Ungues que han venido a atacarme están tirados en el suelo.

Muertos y quemados.

Lo único productivo que he hecho en estos días ha sido matar a esas dos criaturas inservibles.

He de admitir que me aterra que alguna tercera o cuarta venga a por mí.

Aún les tengo terror, porque cada vez que uno igual o parecido aparece, es revivir el recuerdo de cómo fueron asesinados mis padres.

Y eso no es bonito.

Desvío mi vista hacia mis palmas, completamente cortadas por mis uñas, y no solo con ellas, sino que con la rama puntiaguda que está a mi lado también.

La pared de piedra que se encuentra a mi lado también tiene mi sangre, la sangre de mis nudillos.

He estado jodiéndome yo sola, golpeando las piedras con brusquedad, cortando mis palmas con mis uñas y ramas, y apretando mis puños cada vez que tenía oportunidad.

¿Qué mierda me ha pasado?

¿Dónde quedó la niña que reía con papi y mami mientras se balanceaba en los columpios?

¿Dónde quedó la niña que veía películas con sus padres?

¿Dónde quedó la niña que cuando cumplió diecisiete reía y bailaba por estar feliz?

No sé dónde mierda ha quedado, pero sin duda, aquí no está.

Mi vida ha ido de mal en peor.

Si no hubiera decidido ir al bosque mis padres no habrían muerto y nada de esto hubiera pasado. Absolutamente nada.

Desearía poder volver el tiempo atrás para decidir quedarme en casa para festejar y no ir al bosque.

Los extraño demasiado...

Extraño demasiado a esas dos personas que me criaron y me amaron desde el día uno. Esas personas que me hicieron feliz estos diecisiete años de vida que tengo. Esas personas que me sacaban risas y me hacían vivir momentos inolvidables.

Alas de fuegoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora