<< 𝟑𝟔 >>

3.6K 329 45
                                        

En el brillante salón de Lady Trowbridge, donde las velas competían con el brillo de las joyas, las apariencias y los movimientos elegantes se entrelazaron como un intrincado bordado social, dejando mucho que observar y aún más que imaginar.

REVISTA DE SOCIEDAD DE LADY WHISTLEDOWN,

14 de mayo de 1814

Anthony se sentía el ser más miserable del mundo.

Y no era para menos, había besado a Annette y había vuelto a herir sus sentimientos, otra vez.

No entendía cómo la chica le había dirigido la palabra durante todo ese tiempo a pesar de su asquerosa actitud. La ignoró, la despreció, la ridiculizó, puso en peligro su honor y todo para querer olvidar los sentimientos surgidos hacia ella.

Había sido un cretino con Annette y él lo sabía. Parecía que estaba consiguiendo acercarse a la chica otra vez, hasta que la fastidió otra vez.

Cuando se acercó a ella para decirle que no se casara con Sinclair, no sabía qué pretendía que la chica dijera realmente, no es como si fuera a decirle que con quien quería casarse era con él y no con Sinclair, porque aunque dijera que Annette merecía algo mejor que Sinclair, la realidad era que el hombre era perfecto para ella. Tenía todo lo que Annette podría desear en un hombre, algo que él nunca podría ofrecerle. Él era un cretino estúpido que solo hacía que tratarla mal para alejarla; en cambio, Charles la trataba como un verdadero caballero.

Su padre estaría tan decepcionado con él. Ese pensamiento atormentaba la mente de Anthony constantemente. ¿Cómo era posible que fuera tan imbécil con la mujer que realmente amaba? Porque por mucho que quisiera negarlo, sus acciones lo delataban. Era un idiota, porque aunque sabía que moriría en unos años, estaba desaprovechando ese tiempo cuando podría estar pasándolo junto a ella. Pero pensar en el sufrimiento de Annette al perderlo le causaba un malestar en el pecho; le parecía muy egoísta velar solo por sus sentimientos y no los de Annette. El pensamiento que debía pasar el resto de su vida viendo a Annette desde la distancia le dolía, porque la quería. ¡Dios! Su sentimiento hacia ella solo crecía más y más, y cuando le picó la abeja, su mundo se vino abajo. Pensó que moriría, como su padre lo hizo. Nunca había sentido tanta preocupación como en ese momento, entró en pura desesperación. No podía vivir sin ella; lo era todo para él.

Y ese beso... Ese maldito beso había sido su ruina. Había cedido al impulso, a la desesperación de querer sentirla cerca, aunque fuera solo por un momento. Y lo peor de todo era que no se arrepentía de haberlo hecho. La deseaba con toda su alma, y ver que ella le correspondió el beso, Anthony sintió que su corazón latía como nunca lo había hecho. Y debía admitir que le hubiera encantado que alguien los hubiera visto, así hubiera estado obligado a casarse con ella. No habría tenido opción, daría igual si era lo correcto o no, porque se habría casado con la mujer más perfecta de la tierra. Pero la fastidió, otra vez, parecía que era lo único que sabía hacer con ella. Annette lo malinterpretó, pero cómo no iba a hacerlo cuando solo la había tratado mal.

—Sería un infierno para ti tener que pasar el resto de tu vida junto a mí, ¿verdad?

Cuando dijo eso, sintió una estocada en el corazón. Verla tan afligida lo destrozó por completo.

Sabía que Annette se había refugiado en su habitación desde que habían vuelto a Londres. Había evitado toda interacción social, incluso cuando Daphne y Simon fueron a comer con todos los Bridgerton, ella no apareció. La excusaron diciendo que al parecer el resfriado todavía no se había ido, pero él sabía que no era cierto, y todavía se sintió más miserable. Annette ya tenía suficiente con la muerte de su madre como para tener que lidiar con un patán como él.

𝐌𝐎𝐍 𝐀𝐌𝐎𝐔𝐑 - 𝗮𝗻𝘁𝗵𝗼𝗻𝘆 𝗯𝗿𝗶𝗱𝗴𝗲𝗿𝘁𝗼𝗻Donde viven las historias. Descúbrelo ahora