Capítulo 32

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Capítulo treinta y dos

De pronto volví a sentirme como hace dos años. Me alegré al ver que ella se encontraba bien. Pero junto a su rostro los momentos más atroces en mi vida llegaron a mi mente de golpe. Muerte, sangre y dolor. Quise dar media vuelta y correr hasta un lugar seguro, lejos de la violencia que yo jamás invité a ser parte de mi vida.

Alexia estaba luchando en forma humana. Podía ver una capa de sudor en su frente mientras con una daga atacaba a diferentes lobos mientras gritaba cosas a otras personas. Escuché pero me encontraba tan paralizada que se me olvidaron sus palabras al instante. Me quedé atrapada en mi mente. La mano que sostenía el arma tembló y por poco la dejo caer.

Entonces llegué a la conclusión que este no sería el último escenario de guerra y muerte que vería al quedarme aquí. No podría refugiarme de las cosas malas. Había tenido dos dulces años de tranquilidad y cuando comencé con la idea de quedarme con una manada siempre pensé que yo podría continuar con una vida tranquila. Pero en esos momentos me di cuenta que no sería así. La codicia de alguien siempre me traería problemas. Entonces no pude explicarme a mí misma la razón por la que en un momento desee tan intensamente ser una luna. Porque ese deseo se había evaporado. Una vida normal de pronto me pareció lo más atractivo.

Extrañé la inocencia que solía tener de niña, cuando temía quedarme a oscuras en mi cuarto pensando que algo me estaba asechando en la oscuridad. Jamás imaginé que los verdaderos monstruos se encuentran en el mundo real y no atrapados bajo la cama ni en una historia ficticia.

Por supuesto que no di media vuelta y salí corriendo. Aunque ganas no me faltaron. Tenía una meta clara. Salvar a todos de ese monstruo que los estaba atormentando. Y para cumplirlo debía lograr salir de mis pensamientos negativos y enfocarme. Miré a Mica que me observaba a unos metros de distancia, sin comprender por qué me detuve. Es increíble que en solo segundos puedas quedar abrumado por un huracán de recuerdos y sentimientos. El pasado nos persigue a todos, debemos correr al futuro para escapar. Volví a correr. Para tratarse de una niña ella iba realmente rápido, haciendo que para mí fuese imposible sobrepasarla. Definitivamente ella era muy fuerte y hábil, por sobre el promedio de su edad en los hombres lobos.

Finalmente ella se detuvo a unos metros donde estaban luchando dos lobos pequeños contra uno grande. Hizo que yo me inclinara para susurrarme al oído. En esos momentos ella me pareció muy real. No pude creer que en un momento pensé que la había imaginado.

--Recuerda que solo será un momento de distracción. Una única oportunidad – Repitió la niña. Me pareció un poco surrealista que alguien tan pequeña pudiera pensar tan claro. Estar tan decidida a hacer algo. Aunque el trabajo sucio sería mi problema. De cualquier forma jamás le hubiera pedido a una chica de esa edad que atravesara con una espada a una persona -- Él es el lobo grande – Ya lo había supuesto, pero asentí.

Le revolví suavemente el cabello a la pequeña y me alejé dando livianos pasos, quedando a una corta distancia del lobo. Mica estaba parcialmente oculta detrás de un árbol, dejando a la vista su rostro y un brazo. No parecía inmutarse ante la violencia de los tres lobos peleando, mordiéndose, empujándose. Había olor a sangre en el aire. Entonces noté que Mica no era indiferente a la violencia, estaba fingiendo calma. Su pecho se movía irregularmente como si no estuviese segura de lo que estaba haciendo. Sujeté firmemente la espalda, lista para tomar mi oportunidad. Si atacaba sin la distracción, sus instintos lo harían evitar mi golpe. Los lobos son muy rápidos. Necesitaba encontrarlo desconcentrado, y no sabía cómo la niña lo lograría. Entonces vi como su mano apretaba el árbol hasta que sus nudillos se volvieron blancos. Tragó con dificultad. Respiró profundamente y gritó con desesperación absoluta.

Alpha DamiánDonde viven las historias. Descúbrelo ahora