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Aquella tarde, Keyla llegó a su casa antes de lo habitual, uno de sus profesores había faltado a clase por lo que decidió irse y así esperar a su padre en casa. Logan tardaría una media hora o quizás un poco más en llegar, era el tiempo que tardaba en regresar del trabajo, sin embargo tenía que recoger a Kenzie y a su hijo ya que ese día quería que se conociesen.

Eso le pareció una buena idea a Keyla y le había gustado, su padre no hablaba mucho de Kenzie, pero sabía que su relación estaba por un buen camino. Adicional eso, se encontraba un poco nerviosa, no sabía cómo actuar ante el chico nuevo que llegaría, sería algo así como su hermano si su padre decidía casarse con Kenzie; aunque todavía era muy pronto para pensar en esas cosas.

Su papá le envió un mensaje indicando que fuese preparando el café ya que había pasado comprando un pastel para pasar el rato. Fue a la cocina y buscó la cafetera para ir preparando todo; echó el agua en el filtro y un poco de café en la copa para que se fuese haciendo y se sentó en una de las sillas de la cocina para esperar.

Pensándolo bien, tampoco conocía mucho a Kenzie, sólo lo que Gastón le había contado sobre ella, iba a ser una desconocida entre ellos, sin embargo se tranquilizó un poco, había conocido a muchas personas desde que llegó a la ciudad, también podía conocer a dos más sin ningún problema.

Terminó de preparar el café y a los minutos escuchó el auto de su padre llegar, se miró rápido en el espejo y se acomodó un poco. Estaba vestida de manera casual, tampoco quería dar una impresión que no era. Sintió la puerta abrirse y la voz de su padre sonó por la casa.

—Keyla, ya llegamos—dijo él, la chica salió de la cocina y se encontró a su padre junto a Kenzie y un chico.

El chico era moreno, tenía los ojos del mismo color que Kenzie y miraba curioso a la chica, le sonrió por un momento y ella apartó la mirada, era un poco tímida con los nuevos.

—Te presento a Bruno, es el hijo de Kenzie—su papá colocó su mano ene l hombro del chico y éste la saludó.

—Hola, un gusto—dijo él—, me llamo Bruno—se acercó a ella para saludarla.

—Un gusto, soy Keyla—respondió ella, él asintió.

—Sí, mi mamá me ha contado de ti—dijo, se acercó un poco a ella—, eres la novia de Gastón.

—¿Conoces a Gastón?

¡Claro que lo conocía! Gastón había dicho varias veces que era amigo del hijo de Kenzie, sólo que no creyó que fueran tan cercanos como para que él le hablase de ella.

—Es mi amigo, estudiamos juntos en el Instituto—respondió.

Lo siguiente que hicieron fue acercarse a la cocina y a servir un poco el pastel y las galletas que había traído su padre junto al café que ella había preparado. Bruno comenzó a contarle algunas anécdotas sobre Gastón en el Instituto y cómo el chico y él se habían hecho amigos. Bruno quería entrar al equipo de fútbol en ese entonces y le había pedido ayuda a Gastón, quién era uno de los mejores para que lo entrenase, al final decidió no participar en las pruebas pero mantuvo amistad con el chico.

Bruno estudiaba para ser piloto de aviones y tenía una novia ya de varios años con la que tenía planeado casarse, aunque no estaban comprometidos en ese momento todavía. Le enseñó las fotos a Keyla de la chica y a ella le pareció alguien bonita y dulce.

—Se llama Bianca—le dijo—, estudiamos juntos y fue gracias a un proyecto de literatura que nos empezamos a conocer mejor.

—Fue algo inesperado para ti.

—¿No te ha pasado lo mismo a ti?

—¿Mmm?

—Con Gastón—dijo—, me contó que empezaron siendo amigos.

—Sí, le pedí ayuda para poder salir con Evan—Bruno se rio.

—¿De verdad?—preguntó—, Evan me caía muy mal en el Instituto, ahora parece otra persona.

—Es muy inteligente y responsable.

—Y antes era un egocéntrico por eso mismo, ya le ha bajado—respondió—, ahora me agrada también.

—Imagino que también conoces a los otros amigos de Gastón—mencionó ella—, Sierra, Stuart y Charlie.

—Sí, también a Nina, es mi vecina y de mis mejores amigas. Y Alan, el novio de Sierra es mi mejor amigo.

—Todos parecen conocerse.

—Estudiamos juntos, no teníamos otra opción—respondió riendo—. Tú no eres de esta ciudad, ¿cierto?

—No, llegué aquí este año.

—Debió ser difícil para ti al principio—dijo—, tu padre me comentó que eras una persona reservada pero te ves bastante fácil de hablar.

—Creo que se relaciona mucho con el entorno—Bruno asintió, le había agradado la chica.

Las horas pasaron hasta el momento de la cena, Kenzie y Bruno se quedaron también. Su padre hizo una pasta, algo rápida pero deliciosa para que pudieran comer y la acompañó con refresco. Keyla aprovechó de escribirle a Gastón para contarle sobre su día, le gustaba poder hablar con él por las noches y así conversaban de todo lo que había sucedido.

Recordó su vida antes de llegar a esa ciudad, todo había cambiado para bien. Le gusta mucho más así, si no fuese de esa manera no habría podido conocer a Gastón Foster y a todo lo bueno que le había sucedido a su lado.

Lo Que Quieren Los ChicosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora