T R E I N T A
Y C I N C O
—¿Ya conseguiste un hotel en el qué quedarte? —pregunta Sonic con cautela, entrando a la habitación con pasos lentos, casi arrastrados.
Su pecho se comprime cuando la imagen de su pálido futuro exesposo golpea su estómago, como un recuerdo del “fallo” que ha llevado a su relación a ese punto que ambos parecen negarse por más que lo intentan. Porque aunque ambos sigan mirándose de aquella manera como antaño, algo ha cambiado, y eso los ha estado lastimando.
—Sí. Pero, Suniel, no quiero irme —Shadow suspira, sus manos jugueteando con el anillo que, por tantos años, los mantuvo unidos como aquella hermosa pareja que se dedicó tantos hermosos momentos—. No quiero que esto acabe; tampoco quiero que nuestro hijo crezca así... con ambos peleados, como si nunca hubiésemos tenido algo.
Sonic mordisquea su labio inferior, incapaz de responderle. Sus manos se juntan a la altura de su pecho en una postura de súplica que pasa desapercibido para el azabache cuyos ojos no tienen más dirección que para su anillo.
—Ambos sabemos que lo nuestro ya no tiene remedio —Sonic responde, su voz tirando de un pequeño hilo—. Si seguimos juntos… terminaremos lastimándonos de verdad, Shadow. Yo no quiero eso; no quiero que terminemos odiándonos; tampoco quiero que lo nuestro acabe, pero en cada día esto que tenemos se va deteriorando. Yo... —Un sollozo corta sus palabras, y Shadow niega mientras lo toma entre sus brazos, atrapando al erizo entre ellos y su pecho.
—Tiene que haber algo que podamos hacer —solloza en una negativa rotunda, con sus dedos haciendo pequeños remolinos en las púas contrarias.
—¿Aún lo crees? —ríe el menor, irónico.
—Aún hay promesas de adolescente que debemos cumplir —asiente con pesar, rozando la frente contraria con sus labios.
Sonic suspira, dejándose llevar en ese arrullo calmado conforme el azabache desciende en una caricia por su espalda; con besos necesitados y pequeños siendo depositados en su rostro.
—A menos que... —murmura Shadow de repente, dejando su boca pegada a su mejilla— realmente no quieras solucionar las cosas; lo acepto. Estoy seguro de que podemos hacer algo; de verdad. Yo lo sé. Solo... necesitamos saber qué cambió, qué... qué es “esto” que nos tiene así.
Sonic traga pesado; un sollozo muriendo cuando formula una respuesta con su boca. Su mente insistiendo en que si lo siguen intentando lo suyo realmente terminará en un punto de quiebre demasiado filoso. Sin embargo, las palabras del azabache son demasiado tentadoras para su corazón; porque a pesar de todo, sabe y afirma con convicción, que aún hay amor entre ellos.
Finalmente, asiente.
─Sí quiero.
