Reino Lix
Notó una ligera irregularidad en su respiración cuando sus pies tocaron el suelo de su palacio. Miles de recuerdos de él, siendo un niño, y congelando el piso por órdenes de su padre lo ponían tenso, puesto que a los segundos aquellos recuerdos eran atacados por los de un Changbin estando a punto de morir por su culpa. Inmediatamente inhalo y exhalo repetidas veces mientras tocaba su pecho.
"Está bien, está bien. Estás en casa."
Continuó con su caminata, observando cada rincón de su elegante y enorme hogar. Siempre le había gustado que todo sea de ese blanco que iluminaba todo su camino.
Fue así hasta que llegó al trono, en donde supuestamente debía estar su padre, pero el asiento estaba vacío. De repente un guardia se acercó a él e hizo una reverencia de noventa grados.
— La alteza se acaba de retirar, príncipe heredero. — informó el hombre y el menor fruncio el ceño con confusión ante dichas palabras.
— ¿Dónde está ahora?
— En la habitación de su madre, la reina real. — indicó el hombre, sin mirarlo.
— Gracias. — manifestó el menor, para luego hacer una pequeña reverencia de cabeza que dejó pasmado al guardia.
Felix corrió por todos los pasillos que lo llevaban a la habitación de su madre. Sin embargo, en su cabeza no dejaron de flotar distintas preguntas y dudas llenas de miedo.
Al llegar se detuvo abruptamente. Los guardias que se encontraban cuidando las puertas hicieron una reverencia e inmediatamente lo dejaron entrar.
— ¿Qué? — interrogó aturdido, mientras observaba a su madre, tendida en su cama, con el rostro pálido y los labios resecos. No debía ser un adivino para saber que estaba enferma, muy enferma. Había perdido su luz. — Mamá . . .
Corrió hasta ella sin poder evitar comenzar a llorar. Su padre, quien estaba sentado al lado de la mujer, lo vio agacharse y tomar la delgada mano fría de su progenitora, y sin dudar empezó a acariciar el cabello de su hijo.
— ¿Qué pasó? ¿Por qué estás así, mamá? — interrogó con pena y molestia el rubio.
— Mi pequeño . . . Mi pequeño bebé . . . Ahora con cabello más oscuro. — comentó con un hilo de voz la fémina — Tus manos son cálidas ahora.
— No, no es así. Creo que ahora estás tan fría como yo, mamá. — indicó el menor angustiado; la mujer trató de sonreír.
— Entonces esto has sentido siempre, mi pequeño . . . ¿Te has sentido extraño? ¿Fue muy duro para ti? — interrogó, mientras unas lágrimas acariciaban sus mejillas. El menor comenzó con sus sollozos, era tan lamentable.
— Mamá . . . Deja de preocuparte por mí-
— Lo siento mucho. — le interrumpió su madre. — Siento que no hayas tenido una vida normal, mi pequeño príncipe.
— Yo estoy bien, ¿de acuerdo? — dejó un beso en sus manos para luego añadir — He sabido vivir con esto, y me ha ido bien. No te preocupes, mamá. Tu hijo ha tenido muchos momentos de felicidad.
Su padre le dio una señal de salir a conversar, y Felix estaba de acuerdo con ello. Habían muchas cosas de qué hablar.
— Me iré cariño, pero prometo volver rápidamente. — informó el hombre, y su esposa sólo asintió.
Felix observó a su padre irse. Miró fijamente a su progenitora, como queriendo buscar en su interior cómo se sentía. Todo era demasiado extraño.
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S T R A Y : 𝒌𝒊𝒏𝒈𝒔
Fanfic«Renunciar a ser niños, renunciar a ser príncipes, y afrontar ser reyes a los veinte años no era fácil; y mucho menos si aún no resolvían sus problemas amorosos, ni protegían al mundo con sus poderes. La última y definitiva batalla se acercaba más r...
