.•°•.|CXXXV. La playa|.•°•.

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Todos se dirigieron a la playa caminando, puesto que ninguno sabía manejar los autos que se guardaban en una de las tantas cabañas de la isla.

Si estaban cansados, ahora lo estaban mucho más. No veían la hora de que todo eso acabe cuanto antes.

Supieron que estaban bastante cerca cuando escucharon el sonido de las olas golpeando la marea. El viento corría incluso más fuerte por esa zona, y la más emocionada por estar ahí fue Yuna, quien se retiró rápidamente su calzado y corrió sin dudar con dirección al mar, siendo perseguida por sus hermanos, quienes le gritaban que tuviera cuidado, porque el mar no era un arroyo gigante.

Chan colocó sus manos a cada lado de su cintura y aspiró el aroma del océano. Aquel ambiente sólo lo llenaba de recuerdos. Cada grano de arena le hacía recordar a su Nana.

— Seungmin, tu lugar de mayor impacto está por allá. — indicó Chae, señalando con su dedo al lado izquierdo de la playa.

El peli marrón lo recordaba. Inmediatamente abrió la palma de su mano y observó la pequeña perla que aún se mantenía en su mano. Asintió y comenzó a caminar con dirección al lugar destinado, siendo perseguido por los restantes.

Al llegar, fue el centro de atención, puesto que era su turno de confesarse. A los pocos segundos llegó Hyunjin, algo agitado por haber corrido, y tras dedicarle una sonrisa de confianza, el menor decidió comenzar a hablar:

— Yo confieso que-

Pero lo que nadie pudo preveer, a excepción de las hermanas Hwang, quienes se quedaron viendo alarmadas lo que venía del más allá, era que una gigantesca bandada de aves se acercaran a una velocidad antinatural. Todas graznaron al mismo tiempo, pero con distintas entonaciones, y sin la intención de ser agradable al oído, por lo que Seungmin fue inevitablemente interrumpido por el ruido aterrador que se escuchó con facilidad a pesar de lo lejos que se encontraban en ese momento. Por inercia guardó la perla en su bolsillo y observó atento.

Todos voltearon a ver la situación en la que ahora se encontraban, y lo que también se pudo notar sin dificultad, fue que esas aves se dirigían específicamente hacía Chaeryeong, quien por inercia se cubrió el rostro levantando sus brazos, puesto que aquellos animales habían llegado hasta ellos en unos cuantos segundos. Inmediatamente Seungmin, el cual había estado parado a su lado, activó su poder sin dudar, alzando sus brazos como si estuviera lanzado algo invisible, creando ráfagas de aire que atacaron ferozmente a una gran cantidad de gaviotas, las cuales fueron empujadas sin esfuerzo, perdiendo el equilibrio y golpeándose entre sí sin querer. Tras ello, y al notar que no todas se habían rendido, y que detrás de ellas aún habían más, rápidamente Chan le ordenó a Jeongin que creara una barrera psíquica que los protegió de un segundo a otro, evitando que éstas continúen con su objetivo de atacar.

— ¡Pero qué carajos! — exclamó Chae una vez recuperada del shock. Todo había sido demasiado repentino. — ¿¡De dónde salieron!?

Seungmin miró a su líder por inercia, también preguntándose lo mismo, puesto que, estaba seguro de que JungKook estaba detrás de todo eso, pero aún no entendía cómo éste mismo habría sabido que ellos estarían ahí, en la playa, cerca a la cabaña, en esa maldita isla y no en su reino, como pasó con cada uno.

"¿Cómo lo supo? ¿Cómo mierda lo supo?"

Todo rastro de duda o discusión consigo mismo se esfumó en cuanto notó que alguien, que antes había estado presente, ya no estaba entre ellos.

— Hyunjin . . . — dijo, mirando más allá de la barrera de Jeongin, y notando a su novio correr por la arena con dirección a sus hermanas.

Él se había ido antes de quedar encerrado en la barrera, así como todos ellos.

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