Afilando cuchillo

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Buscando en cualquier burdel, en la calle, en todas partes, sólo encontré a esta prostituta de unos 30, morena, cabello sucio y descuidado, muy delgada, me sorprende que una persona sea realmente necesitada para solicitar servicios sexuales de una mujer así, no tiene dientes, tal vez su padrote se los tumbó por robarle o por no vender lo suficiente su cuerpo, tan sólo unas monedas y una soda fueron suficientes para que aceptase venir conmigo.  La tengo enfrente de mi, me repudia, tantas ganas de vomitar, me da asco, en buenos tiempos hubiese conseguido una mujer con algo de carne por lo menos, joven, así son suaves, y me la hubiera cogido lo suficiente antes de asesinarla para preparar platillos para los paladares más exigentes y sofisticados del mercado, su nombre no me interesa, pero me lo da, se llama Alejandra y tuvo una vida muy aburrida y difícil, tiene apenas 22 años lo cual me sorprende, aparentaba más edad, espero su carne no sea defectuosa. La invito a desnudarse, su cuerpo sucio y su miseria me provocan asco pero a la vez un morbo inhumano, hago que se dé un baño, puede tomarse el tiempo que quiera, mientras lo haga bien, sale limpia, pero el cambio no es tan drástico, sólo no huele a caño ni a calle de sexo, se acerca desnuda tratando de empezar el trabajo por el cuál se le pagó, me apiado de ella y le invito un whisky, su último trago, sin que ella lo sepa le ofrezco una de mis mejores botellas, la guardaba para una ocasión especial, pero bueno, decido qué es bueno darle un trago de calidad a una mujer que posiblemente nunca probó algo bueno en su miserable vida.

Saco mis utensilios, llevan por lo menos 2 años guardados, extraño la acción, el misterio, los aromas, los sabores y hacer un exquisito maridaje, comienzo afilar a mi buen amigo Víctor, sí ya sé que es tonto, pero mi cuchillo es mi mejor amigo, mi arma secreta, y mi consejero, te extrañé viejo amigo, hagamos magia juntos.

El horno está encendido, con mi cuchillo trato de separar la piel de los músculos, pero esa puta era muy delgada con poca grasa, honestamente no creo que tenga un sabor exquisito, pero en estos tiempos tan difíciles me tengo que conformar, mis compradores no están dispuestos a pagar más por una buena carne de una aristócrata o alguna de buena vida, de esas que sus órganos saben a un buen vino y a excesos, ahora se conforman con cualquier puta de mercado sin una pizca de sabor verdadero, claro son tiempos difíciles, al menos esta mujer no me costó trabajo quitarle la vida, se emborrachó con el whisky que le serví y se quedó dormida, tendré que improvisar con los ingredientes que tengo y los utensilios, espero no haber perdido el toque.

Mientras tanto le besó los labios fríos y muertos a esta mujer, despedazó su cuerpo, tiro los órganos que no me sirven para que coman los perros, los que sí, soy cuidadoso de sazonarlos con hierbas finas, un poco de brandy, sal y pimienta negra, para llevarlos al horno unas cuantas horas, mientras tanto las extremidades trato de ingeniarme para saber cómo diablos podré aprovechar su cuerpo si en porcentaje es 80 % huesos y 20 % carne, deshidratada y sin sabor.

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⏰ Last updated: Jul 29, 2016 ⏰

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