Cuatro.

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Jungkook.

Bueno… era lindo si te gustaban los hombres torpes y titubeantes. Cosa que no era normalmente mi tipo.

Deslicé mi teléfono en el bolsillo y caminé alrededor de la gran mesa para extender
mi mano hacia el hombre en la silla. Esperé a que se pusiera de pie, pero no lo hizo. Fruncí el ceño. Seguramente sabría lo grosero que era sentarse deliberadamente cuando alguien entraba en una sala de reuniones.

Era un tipo extraño y se veía tan incómodo que pregunté si ese era su propio traje o uno prestado.

—Jeon Jungkook. —dije en el tono más profundo y autoritario que tenía, el
que guardaba para las negociaciones—. Usted debe ser el Dr. Min.

Sabía que no lo era, por supuesto. Simplemente quería dejar claro mi punto.

Me incliné hacia adelante, sacando provecho de nuestras posiciones relativas para invadir su espacio.

—N-no, señor. Quiero decir, no. Esa es mi madre. Mi madre es doctora. No doctora de médica, por supuesto. Ella es… —Pareció darse cuenta que su boca había comenzado a comer sin él y rápidamente la cerró antes de tomar una profunda respiración por la nariz y dejarla salir.

Sus ojos se dirigieron a mi boca antes de cerrarlos por unos breves segundos. Alzó una mano y luego dijo en una voz mucho más firme.

—Min Yoongi. Soy el hijo de la Dra. Min Haneul. Mi madre debió de haberle enviado un correo electrónico con la información sobre el cambio de representante.

Cuando nuestras manos se encontraron, noté que la suya tenía un mínimo temblor
recorriéndola. Normalmente, el negociador agresivo que habitaba en mí, declararía
una silenciosa victoria ante tal revelación, pero esta vez, por alguna razón, mi victoria no se sintió del todo satisfactoria. De hecho, me encontré casi a punto de tranquilizarlo, pero, ¿qué demonios?

Retiré la mano rápidamente y la guardé en el bolsillo. —Bueno, espero que estés
tan bien informado como ella sobre la tecnología patentada. Comencemos.

Me incliné hacia adelante para presionar el botón del teléfono a mitad de la mesa.

—Jimin, por favor haz que el resto del equipo se una a nosotros. —Mientras que esperábamos a que los demás entrarán, me di vuelta y regresé al lado opuesto de la mesa para darme la oportunidad de sacudirme la reacción inusual que ese chico me había provocado.

Después de sentarme, lo miré evaluativamente era probablemente un par de pulgadas más bajo que yo. Su cabello castaño oscuro estaba más desgreñado que el de la mayoría de los tipos corporativos a los que estaba acostumbrado. Su piel era pálida y parecía ser bastante suave.

Yoongi alzó la mirada hacia mí justo a tiempo para verme estudiándolo. No podía negar que era un hombre atractivo. Cualquiera con un par de ojos se daría cuenta. Su mirada inquisitiva se volvió preocupada. Miró hacia abajo con timidez, como si asumiera que tenía algo en la corbata, alisó la corbata en cuestión y fue justo entonces cuando la noté. Una corbata azul marino con estampados diminutos de Daleks plateados.

Era inconfundible.

Joder.

No podía ser posible.

Fragmentos de los mensajes de texto de la noche anterior pasaron por mi cabeza.
Habitación de hotel, una presentación importante en la mañana....

—¿En dónde conseguiste esa corbata? —pregunté con voz ronca. Como si conocer el origen de la ofensiva prenda fuera a marcar alguna diferencia. Apreté mis labios para evitar lanzarle una docena de preguntas como si se trataran de balas.

៹-•𝗜𝗡 𝗥𝗘𝗔𝗟 𝗟𝗜𝗙𝗘 [𝗞𝗢𝗢𝗞𝗚𝗜]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora