Veintinueve

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Cuando Caitlin y Caleb salieron de la Casa de Reunión, dieron la vuelta en School Street y divisaron el cementerio de King's Chapel. Estaba a dos manzanas de distancia y sólo tenían que continuar caminando en línea recta.

«La cuarta punta de la cruz —pensó Caitlin—, es perfectamente lógico.»

A la chica le parecía asombroso que hubieran estado caminando sobre la forma de una cruz durante todo el recorrido; como si los guiara una mano invisible.

De pronto el corazón comenzó a palpitarle con mayor rapidez. La inquietaba conocer a su padre, si aún estaba vivo. También ver su tumba, si ya había muerto. No sabía cómo reaccionaría en ninguno de los casos, pero también estaba emocionada porque al fin sabría quién era y de dónde venía. Le ilusionaba conocer su linaje y su destino.

Por otra parte, le afectaba saber que, tal vez, el fin entre ella y Caleb se aproximaba. ¿Qué pasaría si realmente encontraban la espada? ¿Qué haría él? ¿Se iría a luchar en su guerra? ¿Salvaría a su cofradía? ¿Y cuál sería el papel de ella en todo eso?

Caminaron hacia el cementerio cogidos de la mano; estaba a sólo unos treinta metros. Caitlin sintió que Caleb la apretaba con fuerza; quizá estaba pensando en lo mismo. Lo que encontraran en ese lugar cambiaría sus vidas para siempre. Rose se ocultó más en el abrigo de Caitlin.

El sol se estaba poniendo cuando entraron en el pequeño cementerio. King's Chapel era bastante oscuro. Era el edificio más pequeño de las dos construcciones históricas de Boston que funcionaban como camposantos. De hecho era bastante pequeño; tal vez unos treinta metros de ancho y otros treinta de profundidad en los que había varias tumbas desperdigadas. Las lápidas eran bastante modestas y todas ellas rondarían los cien años de antigüedad.

Para moverse entre las tumbas, era necesario recorrer el angosto camino adoquinado que atravesaba el cementerio. Caitlin bajó a Rose y los tres caminaron juntos. Caitlin y Caleb revisaron cada una de las lápidas. A ella le palpitaba el corazón con fuerza cada vez que leía una nueva. ¿Sería ésta la de su padre?, ¿sería aquélla?

Comenzaron en la parte trasera, desde la última fila. Revisaron lápida por lápida en busca de una pista, de cualquier cosa. A Caitlin le llamaban la atención los monumentos más grandes. Esperaba que su padre hubiera sido un hombre importante, en cualquier época que hubiera vivido, y que alguna de las grandes criptas le perteneciera.

Pero no. De hecho no encontraban su nombre en ningún lugar.

Cuando terminaron de buscar y volvieron al sitio donde habían comenzado, Caitlin se fijó y vio que todavía quedaba una hilera de tumbas. Era la más cercana a la calle. Caminaron junto a ella para examinar lápida por lápida.

Y allí, justo al final, la encontraron.

La lápida decía «Elizabeth Paine. Murió en 1692».

Era la misma Elizabeth Paine de Salem, la mujer de La letra escarlata de Hawthorne. Aquella que, según Caleb, había tenido un hijo con un vampiro. Era su apellido y estaba enterrada ahí.

¿Sería la persona a la que habían estado buscando todo el tiempo? Entonces, ¿Caitlin no había buscado a su padre sino a su madre?

¿O el vampiro era en realidad el esposo de Elizabeth?

Caleb se acercó y se arrodilló junto a la tumba con Caitlin. Rose también se sentó junto a ellos y observó la lápida con atención.

—Ésta es —dijo él con sorpresa—. Aquí es adonde se suponía que teníamos que venir. Es el lugar de descanso de tu ancestro.

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⏰ Last updated: Jul 03, 2016 ⏰

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Amores (Libro #2 de Diario de un Vampiro)Where stories live. Discover now