Morir por él - Frerard - OneShot

1.8K 81 16
                                        

Se escuchan gritos de fondo - no, esperen un segundo - esos gritos son míos. Miro a mi alrededor desorientado ¿Donde carajos estoy? Mi garganta no dejaba de lanzar gritos enronquecidos. Empiezo a sentir un par de manos fuertes alrededor de mis frágiles brazos llenos de tatuajes, los dueños de dichas manos me arrastraban y yo aun gritaba de frustración, dolor y más que todo, tristeza.

Levanto la mirada con esfuerzo, había un chico al final del pasillo por el cual me llevaban arrastrando, éste también era sostenido por unos tipos corpulentos vestidos de blanco. Su tez era pálida, no podía distinguir el color de sus ojos pero la forma de estos se me hacían muy conocidos, su cabello resaltaba por el color rojo, uno muy particular y yo ya sabía de quien era.

"Gerard" pensé.

Las lágrimas inundaron mis ojos provocando que la imagen del pelirrojo a manos de esos tipos totalmente destrozado se difuminara. Forcejeaba con fuerza, tanto él como yo. Sentí como me tiraban a una sala totalmente blanca, me había separado de él. Ya nada importaba, me separaron de mi único y verdadero amor. Mire hacia todos lados en busca de algo, cualquier cosa que pudiera provocarme daño alguno y si me mataba era mejor.

Una hojilla que siempre escondía entre mis medias llego a mi memoria. La busque y al tenerla entre mis dedos, un sonrisa triste se formo entre mis labios. Tome la hojilla con tal fuerza que los nudillos se notaban al igual que las venas en mis manos. Estire mi muñeca y corte - con furia, dolor, tristeza - cortaba sin miedo alguno. La sangre caía por mis muñecas a la superficie blanca dándole un aspecto terrorífico, cada vez me sentía más débil y el dolor aumentaba a tal punto de nublar mi mente. Grite con fuerza pero mis gritos fueron acallados por una voz más potente que me llamaba por mi nombre...

- ¡Frank! ¡Frank! - abrí los ojos de golpe y lo primero que vislumbré fue ese color blanco del cual ya me estaba acostumbrando pero que aun así no me gustaba.

Pase una mano por mi cara, las mejillas estaban mojadas, otra vez había llorado en sueños.

Desde que había llegado a ese espantoso lugar soñaba con lo mismo. Lo extraña, no saben cuánto. Gerard siempre fue, es y será mi único amor.

Soy Frank... Frank Anthony Thomas Iero Pricolo, tengo 18 años y sufro de un "pequeño" problema mental. Por eso estoy aquí en el Hospital Psiquiátrico que estaba más cerca de mi casa en vez de estar al lado de es sexy pelirrojo que me trae loco.

Yo esperaba curarme pronto o al menos mejorar para poder recibir visitas. Intercambiábamos cartas, pero no era lo mismo.

Hoy era viernes 22 de marzo, cada mes un día como hoy era el día del correo. Estaba emocionado por recibir una carta de Gerard, era lo que me mantenía con vida en este mundo de mierda.

Voltee a ver quién me llamaba, era mi compañero de habitación, Bob, me llamaba para decirme que era hora de desayunar. Suelto un gran suspiro que es sustituido por la amplia sonrisa que acostumbraba a tener ese día.

Me levante, cambie y salí al comedor con el mejor de mis ánimos. Pase todo el día afuera disfrutando del sol - algo extraño en mí - pero aun así sentía una depresión profunda dentro de mí. Quizás era solo por mi enfermedad pero lo dudaba no solía darme así.

El reloj dio las 3 pm, me levante y me dirigí con paso lento a la sala de reuniones. Cada vez que recibía una carta de Gerard, estaba de buen humor, sentía que todo iba a salir bien pero algo había cambiado, no sentía esa satisfacción, algo malo pasaba. Algo malo había sucedido. Paso la hora y no recibí carta de Gerard, miles de cosas pasaron por mi mente y ninguna era buena: "Que se había olvidado de mi", "Que no quería estar con un enfermo" y así sucesivamente.

Ya estaba anocheciendo cuando llego mi doctora con una cara preocupada. La mire desde un rincón de la habitación como solía hacer y ella empezó a hablar sobre lo importante de la vida. No le prestaba atención para serles sinceros o al menos no lo hacía gasta que escuche tres palabras que me destruyeron por completo, tres palabras que nunca creí que escucharía "Gerard ha muerto". Empecé a gritar con fuerza, me negaba a creerlo, lanzaba todo lo que tenía a la mano.

-¡NO! ¡EL NO PUEDE MORIR! ¡¿ME HA OIDO!? - gritaba con fuerza mientras las palabras rebotaban en mi mente como si cortaran mi corazón por la mitad. Volví al rincón, mi mirada se quedo perdida en un punto inexistente. Mi mente tenía todo preparado para ocasiones como esta.

Despues de una hora de intentos fallidos de la doctora por hablarme se retiró. Reubicaron a Bob por una noche y puse mi plan en marcha. Busque entre mis medias tal cual al sueño que había tenido y me corte, el dolor me cegaba, grité con fuerza mordí mi labio haciendo que sangrara. Veía todo rojo, rojo intenso. El piso... las paredes... Rojas... todas ellas... manchadas con mi sangre. Como dije una vez:

"Si a Gerard le pasa algo yo hare todo lo posible por sentir su dolor, aunque eso signifique morir por él"

Morir por él - FrerardWhere stories live. Discover now