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—¡No pienses en salir por esa puerta, James! —Owen se levantó al instante en el que el Pasajero tomaba un rifle y se dirigía hacía la entrada del búnker—. No des un paso más.

—¡Mis amigos están en peligro! —se excusó James, volteándolo a ver con rapidez—, y si no hacemos algo, el que los está siguiendo va a...

—¡Pondrás en peligro a todos aquí! —replicó Miranda, casi intercediendo entre los dos presentes.

James azotó uno de sus pies y volvió a dirigirse hacía la puerta. ¿Cómo alguien que formaba parte de su grupo podía oponerse a una decisión así? ¿Acaso no entendían que Cooper y Scott estaban en peligro?

—James, detente —dijo Max—. Escucha a Owen.

—¿Por qué habría de escucharlo?

—En primer lugar, te salvé el cuello hace unas horas —dijo Owen—; en segundo lugar, ¿para qué querrías poner en riesgo otra vida? Necesitamos analizar bien la situación.

—Bien, ¿qué propones que haga?

—Necesitamos avisarles —dijo Dianne—. ¿Podemos llamarles?

James soltó el rifle y éste, al caer al suelo, provocó un ruido sordo. Metió la mano en el bolsillo y sacó su celular. No le importaba la red, ni los cargos que le darían por hacer una llamada en otro país, continente, incluso universo; buscó el contacto de su mejor amigo y dio click en la opción de llamada.

Después de unos segundos, Cooper respondió.

—¡COOPER! ¡SCOTT! ¡ESCUCHEN CON ATENCIÓN! —James intentó controlarse, pero la velocidad con la que salieron sus palabras dieron a entender la desesperación que sentía en su interior—. Estamos con Owen, logramos dar con él. Sabe mucho del Triángulo, y accedió a ayudarnos, pero...

—¡Eso es genial! —soltó Cooper en modo de asombro y emoción.

No estaban entendiendo la idea.

—¡ALGUIEN VA TRAS DE USTEDES! —gritó James sin poder controlarse. A sus espaldas, Dianne y Max se sobresaltaron debido al grito—. Alguien ha estado siguiéndonos desde que bajamos del avión. Un Pasajero no debió estar abordo. Ese Pasajero es la causa y razón de que estemos en todo este lío de dimensiones. ¡Quiere volver a la Isla, al Triángulo! ¡Nos quiere usar como boleto de entrada! —aún no entendía cómo era eso posible, pero necesitaban reunirse. Si aquél Pasajero lograba atraparlos, no tendrían escapatoria. Necesitaban reagruparse.

—James, tranquilo —dijo Scott tomando el teléfono de Cooper—, estamos... ¿QUÉ DEMONIOS FUE ESO?

La llamada se cortó.

—¿Cooper? ¿COOPER?

—¿Qué pasó? —saltó Max.

—¡Vieron algo! ¡Los estaban siguiendo...! ¿Qué podemos...?

—¡Max, quédate aquí junto con las chicas! —Owen corrió hasta el escritorio y tomó una pistola y un rifle. En cuanto pasó al lado de James, le indicó con la mirada que recogiera el arma que había tirado al suelo—. Vamos a ver qué nos encontramos.

—¿Qué es lo peor que...?

El teléfono de Max comenzó a sonar en todo el búnker. Como si fuera planeado, todos voltearon a ver al muchacho mientras respondía.

—¿Qué les sucedió? ¿Están bien?

Nadie escuchó lo que pasaba al otro lado de la línea, pero por las expresiones del muchacho, todo parecía estar en orden.

—¿Crees poderme mandar la ubicación? Sí, supongo que podremos ir rápido.

Al instante, Max bajó su teléfono.

PasajerosWhere stories live. Discover now