Chapter: 34🍷ⴰ༢

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"Min Alya, 1958 - 2021.
Pequeños momentos que se recordaran por siempre"

Su mirada se tiñó de melancolía, sus piernas perdieron fuerza y su estabilidad se rompió cuando dejó las flores sobre el panteón.

Felix lo tomó de los hombres y dejó que su amigo recostara su cabeza en su pecho.

La extrañaría, pero no lloraría. Sabía que su abuela había vivido bien junto a él y que se había ido feliz, él también lo estaría si ella también lo estaba. Por lo que, confiando en su estabilidad rota, dejó que aquel nudo en su garganta se soltara diciéndole un "adiós" como despedida, reposando en el panteón ahora un hermoso girasol como señal de que incluso sin poder verla y tenerla físicamente, seria y fue parte de su luz.

Su madre no tardó mucho en llamarlo para que montara la camioneta para regresar a casa, Felix también fue junto a ellos y por el luto, convivió dos semanas junto a ellos.

Hablaron de muchas cosas, remodelaron la casa y colgaron algunos cuadros que recordarían a la difunta. Pintaron algunas paredes y decoraron con más macetas la sala. Se veía distinto porque Hanna había pedido ese cambio, quería que fuera diferente porque aunque no olvidaría a su suegra, la melancolía se pintaba en aquella antigua decoración y como la vida aún sigue para ellos, tienen que olvidar algunas cosas del pasado, pero eso no cambiaría el hecho de que haya formado parte de sus vidas.

🍷🍷🍷

El aire le golpeó la cara de manera lenta, escuchaba aquella melodía que sonaba al fondo del restaurante mientras algunos autos emitían aquel sonido que le molestaba un poco. La ciudad era muy ruidosa después de que sus oídos se acostumbraran al canto de algunos pájaros y el olor frecuente a petricor y a flores que desprendía el jardín de Hanna.

Ya tenían dos días de haber regresado al centro de la ciudad después de nueve días acompañando a Hanna. Ella había dicho que no podía vivir triste el resto de sus días, que el duelo era parte de la vida y que ésta seguía y todos tienen que seguir con ella.

Ya casi cumplía un mes de ya no entrar al bar y aunque no lo quisiera, ya habían pasado dos semanas desde la última vez que había ido a su casa, exceptuando cuando mandó a Hyunjin por más ropa porque este le pidió que se quedara más días junto a él.

— ¿Felix? —Llamaron a sus espaldas, el mencionado se giró con cuidado para observar a Seungmin que estaba con una expresión preocupada.

— ¿Qué sucede?

— ¿Todo bien?

— Sí. Bin me ha dado unos minutos, me gustaría aprovecharlos —Pidió cortes. Seungmin entendió de una y asintiendo un poco, dejó al pecoso en el patio.

Desgraciadamente, al salir esta mañana de la casa en donde se había mudado ahora, la de Hyunjin. Su celular había sonado dos veces seguidas avisándole que tenía mensajes de algunos días que aún no revisaba, como siempre solía hacer la aplicación. Por un momento pensó que serían mensajes de Elena, por lo que convenciendo de que así sería los revisó, pero desgraciadamente se equivocó en esa suposición.

Su mente trataba de ser lo suficientemente fuerte para no volver a repetir esos dos simples mensajes en su cabeza que le anunciaron que tenía que caer y pisar la realidad, en sí ya estaba sobre esta; en una realidad en donde tenía a más amigos, en donde tenía a su mejor amigo más apegado a él como si fueran hermanos desde niños y compartían una misma madre, en donde su corazón le susurraba cada noche que alguien le gustaba y el cual amaba escuchar su voz por teléfono y cuando a veces se encontraban lejos del otro, extrañaba sus abrazos. En una realidad en donde su cuerpo solo era dueño de toques único provenientes de una sola persona.

Exotic Dancer © #HyunLix ʿⁿᵛʾ [✓]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora