Una especie de dolor

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El muchacho volaba rápidamente en su dragón buscando algún poblado en el cual buscar ayuda. La chica en su regazo temblaba de una manera frenética y violenta mientras intentaba sujetarse del chico.

—No... queda mucho tiempo... Por favor, apúrate...—Decía entre quejidos .

—Aguanta, ya casi.

La muchacha soltó un quejido de dolor .

—Mérida, necesito que mires donde estamos, no se a donde ir.

La muchacha se levantó como pudo con ayuda del muchacho y observó el lugar.

—Por allá, busca un castillo. —Dijo con voz apagada entre murmuras mientras señalaba algún punto en el cielo.

El muchacho avanzó a toda velocidad en esa dirección mientras la muchacha recargaba su cabeza en el hombro del chico .

—Me ... estoy... quemando.—Dijo aguantando las lágrimas. —Mis... venas...arden...

—Por favor resiste rojita. Ya casi llegamos.—Dijo el muchacho con evidente preocupación en la voz.

A lo lejos pudo ver una estructura que se hacía cada vez más grande conforme se acercaban. Un castillo en un peñasco con el dibujo de un sol se abría paso frente a ellos. El chico aterrizó en la primer terraza que encontró y bajo de su compañero con la pelirroja en brazos.

Un grupo de guardias salieron de la habitación rodeándolos.

—Por favor ayuda, está muy mal. —Dijo el castaño desesperado.

—Mérida? —Una cabellera rubia se asomó por las puertas. —¡Mérida! ¡Déjenlos pasar, pronto!

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La pelirroja pataleaba en la cama mientras Hiccup y otros seis guardias la sostenían para impedir que se moviera. Su espalda se arqueaba sobre la cama mientras sus ropas se le pegaban a la piel por el sudor.

—Hiccup, me quemo.— Dijo entre sollozos mirando aquellas orbes verdes.—¡Has que pare!—pidió .

—Mérida , mírame.

La pelirroja seguía retorciéndose.

—¡Mírame! — Dijo Hiccup mientras sostenía su rostro. —Todo estará bien, ¿De acuerdo? Lo prometo .

La muchacha asintió mientras se mordía los labios y cerraba los ojos . Una chica entró corriendo a la habitación con una infusión en mano. Se acercó a la pelirroja y se la puso en los labios , haciendo que bebiera tanto como pudo .

La pelirroja poco a poco dejo de moverse para quedar dormida con una respiración agitada y con mechones de pelo pegados a su rostro.

—¿Que es eso?

—La cura para Mérida . —Dijo la muchacha mientras se hacía el cabello para atrás.

—Caballeros, pueden retirarse.

Los soldados hicieron una reverencia y se fueron de la habitación dejando a los tres jóvenes .

—¿Estará bien?

—Si, solo dale un tiempo...

Corazón de Dragón |mericcup|Where stories live. Discover now