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Duele... Joder duele mucho. ¿Por qué carajo tiene que doler tanto? ¿Qué mierda me haces, Fernanda?

Con las lágrimas acumuladas en los ojos, me quedé mirando las maletas hechas de Fernanda. Un nudo en mi garganta y el dolor en mi pecho seguían ahí. Se nota que Fernanda jamás sintió nada por mi, ni aprecio, ni cariño, me mintió y rompió su promesa junto a mi corazón. Joder, la odio tanto pero aún así la quiero, me odio a mi misma.

No tuvo ningún remordimiento ni una duda en empacar. Su sueño se cumplió, ¿No? Alejarse de mi. Alejarse de su insoportable compañera. Lo logró, lo cumplió, debería de estar feliz.

Lo primero que me propuse, y lo primero que rompí. No encariñarme.

Era cuestión de tiempo para que ella se alejara.

Mierda, Daniel. Ojalá nunca te hubiera hecho caso.

O más bien Paola, ojalá nunca hubieras ofrecido a tu jodida hermana.

O mejor dicho yo. Ojalá nunca me hubiera enamorado de mi compañera de habitación, fue estúpido.

Sin darme cuenta, las lágrimas ya se encontraban rodando por mis mejillas, llegando hacia abajo de mi mentón. Aún así no quité la mirada de las maletas.

Estaba mal, muy mal. Mierda, quiero que venga, me diga que todo es mentira, que me ama tanto como yo a ella, que me bese tan bien como lo hizo la última vez que nos besamos y luego rompa con Emma para estar conmigo.

Pero esto no es una de esas novelas.

La puerta se abre — Mariana. ¿Te... Sientes mejor? — cerré los ojos, evitando a toda costa mirarla mientras limpiaba rápidamente mis lágrimas.

— Solo vete ya, deja de torturarme — hubo un silencio antes de sentir como un peso caía a mi lado. La miré.

— Mariana, de verdad lo siento, lo siento mucho — murmuró. Tomó mis hombros para acercarme a ella y abrazarme con fuerza, silencioso llanto salió de mi.

— ¿De verdad te quieres ir? No lo hagas, por favor, no te hablaré, no te tocaré, no te provocaré, solo quiero verte a mi lado, no haré nada — mi voz se quebraba más con cada palabra que decía. La rodee con mis brazos, apretándola contra mi, colocando mi oído en su pecho, intentado ver un fuerte y constante latido, como pasaba en mi. Intentando sentir su corazón latiendo rápida y eufóricamente como sucedía en mi pecho, pero no, su ritmo cardiaco era totalmente normal —, lo prometo, solo... por favor... no me abandones, te amo. Dios, Fernanda, te amo — empecé a sollozar en su pecho. Una parte en mi interior esperaba que ella me dijera que me amaba también y que no se iría, que no me abandonaría y que me quería. Pero mi parte racional y realista ya estaba preparada para aceptar el rechazo que se venía.

— Mariana — suspiró —. De verdad lo lamento, pero ya te dije que no te puedo corresponder. Prefiero esto a que estés con alguien que no te quiere tanto como tú a él.

— Pero aunque sea sería feliz, estaría engañada pero feliz — murmuré —. ¿Por qué no quieres hacerme feliz? Yo he luchado para hacerte feliz. ¿No puedes hacer lo mismo?

— Mariana, no te quiero perder, podemos seguir estando juntas, como si nada de esto hubiera pasado, como si-...

— ¿Cómo si fuéramos las mismas? Fernanda, no puedo. Tu lo sabes bien — un sollozo salió de mi —. Solo quiero que me ames, que me llames como tu novia-... — me quedé callada inmediatamente al oír lo que salió de mi boca —. Yo... lo siento, no quise decir eso, no era verdad — dije en voz baja —. Fernanda, ¿Alguna vez me quisiste? ¿De verdad? ¿Llegaste a sentir algo que no fuera atracción sexual?

ROMMATE ( COMPAÑERA DE CUARTO) |Fercha y Mariana G!P[...Where stories live. Discover now