Capítulo IX

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Subimos al coche y no dirigimos al Plaza Center llegando treinta minutos retrasadas.

En el estacionamiento había dos coches, un negro y un plateado, el negro era de Marcos y el Plateado de Rail, bajamos y lo primero que escuche fueron chiflidos.

—¡Vaya! ¿Qué le han hecho a la nerd? —pregunta Ángel

—Digamos que le echamos unas cuatro manitas—dice Mía moviendo los dedos.

—Tú también te vez muy bonita Mía—Dice Rail

Las burlas y los abucheos por parte de Marlene y Ángel se hacen presentes.

—Bueno ya—silencia Marcos—Ángel tú te vas con Marlene en el blanco, Mía se va con Rail y yo me voy con Aliz.

Después de dividirnos, todos subieron a sus coches y emprendimos la marcha, la carretera estaba solitaria y los chicos aprovecharon para hacer carreras ocupando el carril contrario.

—¡Vaya que te vez fantástica!

—¿Sí...? bueno no estoy acostumbrada a enseñar mucho—digo cerrando la chaqueta para tapar mi piel descubierta.

Marcos comienza a reír.

—¿Porque nos separamos? —pregunto.

—Bueno, ya sabes, tu tía se adueñó de la casa de la abuela y...

—No seas bobo, me refiero a nosotros seis.

—Ah... eso, las fiestas de universitarios son diferentes a las de la preparatoria, es humillante llegar a una fiesta sin pareja y sin coche.

—Eso es estúpido—le digo riendo.

—No para ellos, además esto es nuestro pase personal a la fiesta.

¿Nuestro pase personal?

—¿No tienen invitación? —pregunto sorprendida

—No

—¿Y aun así se atrevieron a invitarnos a una fiesta en donde es obvio que no nos dejarán entrar? —no pude evitar reír, estaban locos.

—Tranquila traga libros, conozco a alguien dentro, créeme no te voy a defraudar.

—Esto es una locura, si Marlene se entera de esto... los... los va a matar—le digo riendo.

Marcos me responde con una risa apagada lo que hace que sospeche todo.

— Aguarda... Marlene ya sabía ¿no es así? —me toco la frente y comienzo a reír.

Era de suponerse, por algo Marlene se portó muy dispuesta cuando Marcos nos invitó y por eso sabía que la fiesta seria en la mansión.

¿Cómo no me di cuenta antes?

Al llegar a la mansión nos estacionamos detrás de una larga fila de autos, sin duda era una buena fiesta. Luces azules, verdes y moradas alumbran la pared de la mansión.

Bajamos del coche y comenzamos a caminar en dirección a las escaleras de la mansión, muchos jóvenes se encontraban a nuestro alrededor, tomando y envueltos en nubes de humo de cigarro.

Marcos me dice algo entre dientes que no logro entender.

—¿Qué?

—Que te bajes la cremallera de la chamarra.

—¡¿Qué?! —digo sorprendida.

Voltea y me mira a los ojos.

—Si lo haces lavaré tu uniforme de béisbol por todo un mes.

Atrapasueños "El Comienzo de una Pesadilla"Donde viven las historias. Descúbrelo ahora