Capítulo 15

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El viernes comenzó de una forma relativamente tranquila. Las clases estuvieron como de costumbre en la universidad, entrega de trabajos, algunas asesorías para preparar los trabajos finales, lo típico. Más tarde, me dediqué a revisar el inventario de las compras del restaurante en el que trabajaba junto con Marie, ella necesitaba entregar el reporte antes de que terminara el turno.

Por la noche, fui a Skeleton para encontrarme con mis amigos. Al llegar al karaoke bar, Mike y Becca estaban esperando por mí y por Nicholas en una mesa, ambos compartían un par de snacks y disfrutaban del dúo que cantaba una balada romántica en el escenario.

—¡Hola! Me tocó hacer parte del inventario, lamento llegar tarde. ¿Llevan mucho tiempo aquí?

—No tanto. —Responde Mike—. Siéntate y come algo, supongo que vienes cansada.

—No tengo hambre, gracias.

Me senté a un lado de Becca e intenté relajarme escuchando a la chica que cantaba ahora, a pesar de que no tenía buena voz le ponía empeño. Además siempre creí que el karaoke se inventó para divertirnos, no para buscar un Grammy.

—¿Y Nick? —Pregunta Becca.

—No lo sé.

—Ahí viene.

Nick llegó tomando la mano de Rosalie. Se sentaron con nosotros y Nick no perdió la oportunidad de robar un par de nachos del plato de Mike; de acuerdo al plan, hoy Rosalie cantaría con mi mejor amigo aquella canción de Lionel Richie.

—¿No se supone que estás yendo al gimnasio? No puedes comer nada de esto. —Le recuerda Mike—. Así que lástima, los nachos son míos.

Mike golpea la mano de Nick cuando intenta tomar uno más. Ignoro lo que hacen y me dedico a mirar hacia el pequeño escenario en dónde cantaban una canción que había escuchado en la radio hace un par de días, pero no recuerdo su nombre. Finalmente, tenía que convencer a Rosalie de registrarse para que pudiera cantar con Nicholas en un turno próximo.

—Ross se te cayó tu brazalete.

—No traigo ning...

La tomo del brazo y la obligo a agacharse conmigo por debajo de la mesa.

—¿Lista para cantar? —Cuestiono en un susurro.

—Si, en cuanto termine la chica de Ultraviolence subo.

Pasaron dos minutos más del número de la chica que estaba cantando. Rosalie se pone de pie y acomoda su vestido entallado azul rey, camina hacia el escenario con cierto estilo en esos grandes y altos tacones, hace su registro y en cuanto su turno llega, al estar arriba llama a Nicholas a través del micrófono.

—Nick, tienes que venir a cantar conmigo.

Ella lo señala, Nick sonríe y se pone de pie para caminar hasta el escenario en dónde su querida novia lo esperaba para cantar. Entonces Rosalie entona la primera frase de la canción:

Do you hear me? I'm talking to you... Across the water across the deep blue ocean... Under the open sky oh my baby I'm trying.

No comienza el instrumental de Hello, comienza el instrumental de Lucky, mi canción con Nick, de nuestra canción. Mike me mira intentando descifrar por qué yo no me encontraba arriba en vez de ella, yo simplemente me quedo sin palabras esperando ver lo que sucedería con Nicholas después.

Rosalie termina esa línea, mi línea, esperanzada a que Nicholas siguiera con el resto de la canción, sin embargo, él se queda en silencio.

—Ross, no voy a cantar esa canción contigo.

La audiencia tenía más que puesta la mirada en ellos, incluso los mesoneros habían dejado de atender a los demás por ver el pequeño conflicto que se armaba en el escenario.

—¿Por qué no? Nick, amor anda canta conmigo, date prisa que todos nos están mirando.

Para su mala suerte, todos los presentes guardan silencio esperando la respuesta de Nicholas, como los chismosos que son.

—Porque esa es la canción de Elisse.

Sonrío ligeramente e intento ocultar que aquella respuesta me hizo sentir especial, seguramente tenía las mejillas tan rojas como la blusa que vestía Becca esta noche, Mike deja de comer sus nachos para observar a su mejor amigo venir de regreso en la mesa y cómo la humillada Rosalie trataba de escapar de las miradas de los demás.

—Esto se puso bueno.

Me susurra Mike al oído antes de que llegue Rosalie.

—¡No puedes hacerme esto! —Rosalie golpea la mesa—. ¡No en frente de todos!

—Rosalie hay muchas canciones que hubieras podido escoger, demasiadas... Existen más de mil canciones, ¿por qué precisamente esa?

—Porque quiero cantar esa canción, ahora vienes conmigo y la cantas.

Mike, Becca y yo nos quedamos observando esa escena, mi sonrojamiento y la sonrisa que dejó el comentario de Nick desaparecieron en cuanto apareció aquella faceta de Rosalie que jamás habíamos visto. Sí, la de novia controladora.

—Será mejor que me la lleve. —Le susurro a Becca.

Me pongo de pie y me acerco a Rosalie, tomándola del brazo y susurrándole en el oído un:

—Ven... Vamos al sanitario, con tantos gritos te saldrán arrugas.

Me la llevo casi a la fuerza de ahí, los demás murmuraban mientras íbamos pasando entre las mesas, ahora el escenario ya tenía dueño, una chica con una guitarra cantando un éxito de Britney Spears e intentaba hacer que todos los demás olvidaran el bochornoso momento por el que pasó la rubia que me acompañaba al baño. Una vez que entramos al sanitario ella se recargó en el lavamanos.

—Deberías calmarte un poco. —Sugiero—. Con esa actitud no vas a llegar a nada con Nick.

—Sólo debía cantar la canción.

Rosalie me mira con cierto fastidio a través del espejo.

—¡Quedamos en que iban a cantar Hello! ¿Qué pasó con eso?

—Es una canción demasiado aburrida, —me dice—. Te juro que me dio sueño la primera vez que la escuché, la voz de Lionel Richards me desespera.

—Richie, es Lionel Richie. —Corrijo—. ¿Y por qué precisamente Lucky?

—Elisse, ya no puedes cantar Lucky con Nicholas.

Lo dice con tanta seguridad que me sorprende que sea capaz de prohibirme cosas. Primero quiere controlar a Nicholas con escenas relativamente estúpidas y después quiere hacer lo mismo conmigo.

—¿Por qué no? ¡La hemos cantado desde hace años!

—¿Alguna vez le has puesto atención a esa canción? Habla de enamorarse, tan solo ve el coro... «Suerte que estoy enamorada de mi mejor amigo, suerte estar enamorados de todas las formas...». La única persona a la que Nicholas puede amar y cantarle sobre eso es a mí. Así que ya no van a cantar esa canción, ¿de acuerdo?

—Es un argumento tan estúpido.

La dejé sola en el sanitario dispuesta a regresar con mis amigos. No necesitaba quedarme a escuchar los berrinches tontos de una persona como Rosalie. Regresé prácticamente a terminar de beber mi cocktail de todos los viernes, mirando a otras personas cantar con el ambiente realmente tenso.

—Amo esa canción. —Comenta Becca—. Es... Ahmm... Sale en una película de Julia Roberts.

—Ni idea, Becca.

—La voy a buscar y el miércoles la vemos, claro si es que me invitan a su miércoles de películas.

El miércoles de películas había dejado de ser lo mismo. Ya no éramos sólo Mike, Nick y yo viendo películas basadas en los libros de Stephen King, alguna comedia de Adam Sandler o de cualquier otro cómico, o incluso viendo por milésima vez Austin Powers, la película preferida de Nick, todo había cambiado desde hace un tiempo. Hace semanas que dejamos de ser los mejores amigos que se reunían los miércoles a ver películas, ni los sábados para ir a Tom's, ya dejamos de ser esos.

De mí enamórate [1]Where stories live. Discover now