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Cuando Youngjae se despertó, Jaebeom ya no estaba en la cama. Lo supo incluso antes de abrir los ojos, era bastante evidente cuando el otro lado de la cama estaba frío y tenía espacio suficiente para estirarse sin chocar a nadie. Por no decir que recordaba perfectamente que se había dormido abrazando al mayor, y ahora no había ningún cuerpo entre sus brazos, ni ningún brazo alrededor de su cuerpo. Pero había dormido tan bien que no le molestaba estar solo en la cama, de hecho, aprovechó todo el espacio que tenía disponible para desperezarse, estirando las extremidades una por una y bostezando en el proceso. No estaba seguro de cuánto tiempo habría dormido, no le interesaba tampoco, se sentía descansado, como si hubiera dormido todo lo que le faltaba.

Despertó de muy buen humor, estaba definitivamente con más energía, y rió ante el pensamiento de que se debía a la pequeña ronda que había tenido con Jaebeom antes de dormirse. Todavía con los ojos cerrados, se estiró hasta quedar, literalmente, desparramado como si sus brazos y piernas fueran flan recién hecho, y comenzó a recitar la letra de la canción que sonaba de fondo mientras que seguía el ritmo con un sutil movimiento de cabeza.
Porque no quiero perderte ahora, estoy mirando a mi otra mitad, resonaba en la habitación. Mirrors de Justin Timberlake, definitivamente una gran canción.Le encantaba el ritmo porque era relajante, la mezcla entre la melodía lenta, la voz del cantante y el sonido de las teclas de la computadora... un momento, eso es nuevo. Frunció el ceño, estaba seguro de que ese sonido no estaba la última vez que había escuchado aquella canción. Abrió los ojos de golpe para incorporarse, quedando sentado en la cama, y entonces descubrió a Jaebeom sentado sobre el escritorio, ocupando la laptop de la que salía la música. Y sonrió. Gateó sobre el colchón para llegar hasta la punta, acercándose al escritorio, mientras observaba a Jaebeom tecleando ruidosamente el aparato. El mayor seguía desnudo a excepción de un bóxer ajustado de color negro, y a Youngjae le costó trabajo no saltarle encima en ese mismo instante por lo bien que se veía así, despeinado, ceño fruncido y vistiendo nada más un diminuto pedazo de tela que no dejaba nada a la imaginación.

—Ya despertaste —afirmó el mayor sin despegar la vista de la pantalla en cuanto Youngjae apoyó los codos sobre la mesa—. ¿Fue por la música?

—No, creo que no —respondió él, reposando el rostro en las manos—. Me gusta esa canción.

—A mí también.

Youngjae sonrió nuevamente, de verdad tenía un humor muy bueno en ese momento, y por ese motivo algo tan sencillo como disfrutar de una misma canción que el mayor lo hacía querer sonreír. ¿O acaso era al revés? ¿No sería que el hecho de que a ambos les gustara la misma canción lo que hacía que estuviera de buen humor? No estaba seguro, la línea entre una cosa y la otra era muy delgada y difusa. Jaebeom entonces cerró la computadora para luego dejarla sobre el escritorio y así poder centrar su atención en Youngjae, mirándolo fijamente y estirando una mano hacia su rostro. Youngjae sonrió sin enseñar los dientes cuando la mano de Jaebeom se aferró a un mechón de su cabello y lo corrió de su frente, moviéndose sin siquiera darse cuenta, buscando la caricia del mayor.

—¿Tienes hambre? —Cuestionó Jaebeom, jugando aún con el cabello del menor—. Mi abuela ya está cocinando.

—Bajemos a ayudarla —dijo él, levantándose de inmediato, dispuesto a abrir la puertilla—. Preparemos al menos el arroz, o cortemos las verduras o la carn...

—¿Irás así?

La mueca burlona de Jaebeom no tenía mucho sentido para Youngjae hasta que se miró y se dio cuenta de que aún estaba desnudo. Cerró los ojos y respiró profundamente antes de soltar una muy sonora carcajada que inundó toda la pequeña habitación del mayor, y pronto Jaebeom se unió a él. Rió tan fuerte que comenzó a dolerle el estómago, y eso fue lo que lo hizo parar. Eso y la falta de aire. Mientras que Jaebeom todavía reía por lo bajo él buscó su ropa, encontrándola doblada a los pies de la cama, lo cual lo sorprendió un poco (y le costó mucho no sentirse un poquitito enamorado de Jaebeom al comprobar que el chico se había tomado la molestia de buscar su ropa y doblársela, le parecía un gesto muy lindo, aunque fuese algo tonto). Estaba terminando de colocarse el pantalón cuando Jaebeom dejó de reír y comenzó a hablar. 

Don't tell noona // 2 J A EWhere stories live. Discover now