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A pesar del casi nulo contacto que Gen tuvo con la sangre en el pasado, si existía la mínima probabilidad de desarrollar repulsión a las vísceras, Senku se encargó de bajar el porcentaje a cero. Examinar, palpar, limpiar y vendar la carne abierta se convirtió en una secuencia automática para los dos, cosa que Senku informó terminaría al día siguiente cuando operaran a Tsukasa de improviso.

Después de dejar al paciente en manos de su hermana que se convirtió en su acompañante nocturno, Gen y Senku caminaron de vuelta a la falda de la pirámide donde las construcciones que fungirían como casas comenzaban a aparecer. Los encargados de dirigir esa labor eran Chrome y Kaseki, pues su experiencia al erguir el laboratorio de la Aldea Ishigami dio pie para evolucionar las chozas de paja y madera a paredes de piedra y yeso. Considerando que llevaban relativamente poco, el avance era bastante bueno.

En el trayecto hacia la fogata donde preparaban la cena, Gen observó que la mirada de Senku estaba perdida en el frente, constatando su hipótesis de que en ningún momento dejó de pensar en el tratamiento alternativo para brindarle a Tsukasa. A ese ritmo era indudable que pasaría otra noche sin dormir.

— Nee, Senku-chan —lo llamó mientras igualaba su paso para asegurarse que lo escuchara—. ¿Tienes algún plan para después de la cena?

— ¿Plan? —sus ojos miraron el cielo, intentando recordar si tenía algo en su agenda—. No, ninguno.

— Bueeeno, aunque los tuvieras no importaría —caminó más rápido y se puso enfrente, obligándolo a frenar de golpe—. Vayamos a dar un paseo.

— Gen, no tengo tiempo de-

— Si tu mente está distraída pensando en la forma de salvar a Tsukasa —interrumpió antes de escuchar su negativa—, es mejor despejarte un poco en vez de ponerte a trabajar en otra cosa, Senku-chan. Saturándote de esa manera lo único que lograrás será agotarte física y mentalmente por no dormir bien.

Senku llevó las manos a su cintura sopesando la propuesta. Gen tenía razón, desde el ataque de Hyoga su cerebro estaba cien por ciento concentrado en ese tema, olvidando por completo sus planes a futuro hasta que Gen se lo preguntó más temprano. Definitivamente atorarse en un problema sólo retrasaría el avance de los demás y finalmente acabaría por no resolver ninguno.

— Ah... —suspiró, poniendo una sonrisa de lado—. Bien, dime tu idea.

— Fufufu no te adelantes, Senku-chan. Déjame a mi la organización y tu concéntrate en disfrutar el maravilloso sabor del pescado sin especias~.

Para complementar sus palabras, justamente el olor de la comida inundó su olfato activando el reflejo de salivación y un pequeño gruñido en sus estómagos. Se reunieron con el círculo de la fogata, pero tomaron lugares distintos: Senku con Kaseki y Chrome para que lo actualizaran sobre los avances del día, mientras Gen fue con Nikki y Ukyo.

— ¿Todo bien con Tsukasa? —preguntó la chica atrayendo la atención de unos cuantos alrededor.

— Estable hasta el momento, lo suficiente como para decirle con lujo de detalles a Ukyo-chan los sitios donde destruyó las estatuas —Gen tomó la brocheta de pescado que Nikki le ofreció, dio un bocado y bajó el tono para que sólo ellos lo escucharan—. Chicos ¿cómo han visto los ánimos por aquí? No he tenido la oportunidad de estar mucho tiempo abajo y... Bueno, sé que Chrome-chan y la mayoría de los de la Aldea Ishigami son amables, pero puede que otros no tanto.

La mirada de los tres se fijó en Magma y Mantle, quienes pasaron de largo el grupo e hicieron su propio fuego alejados de todos. Pero este comportamiento no era exclusivo de ellos, pues si bien una sola hoguera no daría abasto para cocinar la comida de varias decenas de personas, era notoria la división y el lenguaje corporal de unos cuantos que evitaban relacionarse más allá de lo requerido.

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— Por el momento hay cuatro grupos que se formaron espontáneamente —explicó Ukyo—. Los que ayudan a Yuzuriha a recolectar y armar las estatuas, el grupo encargado de buscar comida, los que recolectan materiales para las casas y los que se dedican a construirlas. Chrome está haciendo un buen trabajo dirigiendo a todos, pero...

— Se necesita la voz del líder que delimite un objetivo claro rápido —agregó Gen, recibiendo la confirmación del par—. Bueno, Senku-chan está al tanto de eso, pero la salud de Tsukasa lo ha mantenido al margen.

— Es el principal tema de conversación la mayor parte del tiempo, sobre la pelea entre Hyoga y Tsukasa. Creo que muchos están preocupados porque Hyoga era su mano derecha y lo traicionó, probablemente piensen que se puede repetir la misma historia.

Ukyo frotó su nuca ganando tiempo para escoger las palabras correctas que diría a continuación, pero ese gesto fue suficiente para hacerle saber a Gen lo que pensaba. Aunque la primera traición oficial del mundo de piedra se dio cuando Tsukasa le prometió a Senku protegerlo y acabó por matarlo, los integrantes del ex Imperio no conocían a detalle esa historia seguramente. Revivieron en un sitio donde un líder carismático les prometió todo y vieron como Gen, el primero en ser revivido por la generosidad de Tsukasa, lo traicionó al aliarse con el Reino de la Ciencia.

Gen era consciente de ello cuando le propuso a Senku fingir ser Lilian Weinberg, al ser la mente maestra e imitador las llevaba de perder, sin embargo, estaba dispuesto a someterse ante las consecuencias e irse al infierno, reconfortándose posteriormente al saber que Senku y luego Chrome aceptaron cargar con él esa culpa. Aun así, frente a los ojos de los engañados Gen era visto como la escoria que se atrevió a usar a un muerto para beneficiarse; todavía peor, contaba con antecedentes no muy favorecedores.

Precisamente eso era lo que Ukyo trató de poner en palabras: Si Gen que fue revivido por Tsukasa lo traicionó, ¿quién les aseguraba que no haría lo mismo con Senku? O inclusive, que Senku también fuera de su misma calaña y la promesa científica era un simple método para manejarlos a su antojo.

— Nosotros conocemos el motivo de porqué siguieron esa estrategia —dijo Nikki refiriéndose también a Ukyo, después señaló con la cabeza al resto de la gente—. Pero creo que ellos merecen una explicación clara de igual forma.

— Ah... ¿Dónde puedo renunciar a ser el mentalista del Reino de la Ciencia? —Gen recargó sus manos sobre el tronco, volteando al cielo mientras lanzaba esa pregunta al aire y sonreía—. En mis mejores tiempos cuando era estrella de televisión mi trabajo no requería esta clase de esfuerzo. Pero supongo que no llego ni al mínimo comparado con cierta persona.

Los ojos de Gen cambiaron su dirección al chico que estaba del otro lado de la fogata, quien obviamente aprovecharía ese tiempo para aventajar pendientes antes de vaciar su cerebro como le fue advertido.

— Tranquilo Gen, mientras la atención esté fija en la salud de Tsukasa tendrán tiempo de organizar la estrategia a seguir —le animó Ukyo acompañado de una palmadita en la espalda—. Por lo pronto, continuaremos guiando al grupo con las tareas que se requieren de inmediato.

— Gracias Ukyo-chan, Nikki-chan —les sonrió de forma sincera, después cambió su expresión por un cansancio teatral—. Bueno, me habría encantado continuar con una charla más amena, pero tendré que retirarme antes. A este mentalista le toca trabajar horas extras esta noche~.

Gen sacudió las migajas de su ropa y se puso de pie estirando sus músculos. En el otro extremo, Senku giró la cabeza en su dirección al distinguir sus quejas entre los murmullos de la gente, encontrándose con que Ukyo y Nikki se reían de la actuación exagerada del mentalista.

Principio de Incertidumbre/SenGenWhere stories live. Discover now