Capítulo 11

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¿Qué demonios he hecho? Harry se pregunta, con las manos estirando su cabello casi seco mientras va y viene por la sala de su casa. Tras salir de la pequeña laguna de agua en la base de esa cascada, la loba le dejó solo secándose al sol para buscar ropa de su talla en los escondites que dejaban los demás por el territorio.

Así fue como terminó dentro de una enorme y gruesa sudadera gris con un bordado en letras grandes y rojas que decía “Escuela secundaria Everside”¿Qué clase de adolescente usaba una cosa así? A menos que se hubiera equivocado de tamaño, no explicaba del todo semejante cosa horrible. Al menos el par de vaqueros color gris desteñido le calzaba bien, demasiado bien, y se sentía correcto, familiar.

¿Por qué todavía llevaba eso puesto? Debería habérselo quitado apenas cerró la puerta detrás, debería haberlo arrollado en una bola apretada y tirado en una bolsa de basura. Pero no, ahí continúa, envolviendo su cuerpo seco, porque está tan lleno del aroma de Sage que quitárselo se sentiría como sacarse el pelaje.

Harry se agarra la cabeza con las manos, las puntas de sus garras el pinchan sobre el cuero cabelludo, baja la mirada al suelo en un intento por comprender qué rayos está cambiando en él. Harry no busca el calor de una mujer, no sé sonroja al pensar en sus labios, el ardor no lo consume al imaginarla...

Pero parece que eso es todo lo que cabe en su mente, lo que puede hacer, y debajo de todo el enojo que siente por estar cayendo irremediablemente, tiene miedo, el mismo que sintió ese día, veinte años atrás, desgarrador y lacerante, de esos que oprimen y agitan la respiración y los latidos hasta que te sofocas a ti mismo.

Un miedo así tiene la misma fuerza sobre él que la atracción que siente por esa loba. Porque sí, sería muy estúpido de su parte continuar negando eso cuando estuvo tan cerca de ella, fingir que podía seguir ignorando que Sage era otra mujer igual a todas las que intentaron acercarse.

Pero se siente... Diferente.

«Estás destinado para otra cosa, fuiste criado como un animal de caza. Jamás serás otra cosa»

Las palabras de Vittorio se clavan como dagas frías, el recuerdo sigue tan fresco...

Harry está arrepentido, no debería haber cedido ante su insistencia, no debería continuar con esto, pensó en desaparecer, borrarse del mapa hasta que ella olvidara todo y continuara con su vida. «Eres su compañero, idiota» quiere gritarle a su animal por mostrarle la verdad en la cara, pero eso solo era pelear consigo mismo, y ya estaba cansado.

Siendo un solitario con un pasado como el suyo, poco le importaba encontrar una compañera, mucho menos alguien con quien vincularse, hasta llegó a pensar que eso solo eran historias para mantener a los cambiantes con metas, esperanzas y anhelos. No lo creyó hasta que vio el comportamiento de Sawyer, una locura casi obsesiva que lo tenía sonriendo cada vez que pensaba o hablaba de esa loba.

Entonces supo que el magnetismo entre dos cambiantes compañeros era irresistible, una fuerza poderosa casi imposible de ignorar, cualquier otro pretendiente desaparecía al instante. Y para un lobo, fuera de clan o solitario, un vínculo y un compañero representaba la oportunidad de la vida.

Sage no le olvidaría, no importaba cuanto tiempo pasara.

Abriendo los ojos, Harry deja caer los brazos, camina hasta su habitación y busca algo de ropa, luego va por toallas y armando una pila con orden y prolijidad, las toma y se dirige a su baño. Frente al espejo ovalado, nota con tristeza que el tinte rojizo que adorna las puntas de su cabello negro está comenzando a desaparecer. Recuerda los delgados dedos de Sage trazar los mechones de cabello mojado, de la cabeza a las puntas, la fascinación en su mirada gris...

Omega [Moon Fighters 5.1]Onde histórias criam vida. Descubra agora