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Lillian abrió por fin la puerta del despacho de Giuseppe. Durante las últimas semanas había tenido la sospecha de que su marido le ocultada algo cada vez que ella salía los miércoles de compras con sus hijos.

Pero se quedó estática al ver a la pequeña niña sentada en el suelo, jugando con una muñeca de trapo y cantando dulcemente a lo bajo. Mientras que Giuseppe trabajaba en su escritorio. Había mandado a Damon y Stefan fuera de la casa, con un empleado de la casa de compras, excusándose con sus hijos de que se sentía mal.

-Papá, ¿quién es ella? –pregunto la dulce niña al verla.

Otra fracción del corazón de Lillian se rompió. No podría ser posible.

Giuseppe se puso de pie, al ver a su esposa allí, frente a él.

-Lily... -la llamo, al empezar a caminar hacia ella.

-¿"Papá"? –pregunto Lily con lágrimas en los ojos. -¿Esto es lo que has ocultado todo esto tiempo?

Giuseppe se quedó quieto.

-¡Tienes una bastarda! –le recrimino.

-Lily... déjame explicártelo. –insistió, pero su mujer negó con la cabeza. –No puedes decirle nada de esto a nadie.

Lily miró a la niña nuevamente, cabello negro, ojos azules. Definitivamente sangre Salvatore corría por sus venas.

-Saca esa cosa de mi casa, Giuseppe. –dijo con rencor el verlo. –Antes de que yo misma la saque.

Luego cerró la puerta, para irse.

*

Jane se despertó de un lindo sueño de belleza, gracias a que alguien tocaba la puerta fuertemente. Maldijo a lo bajo, ¿acaso nadie en la casa Salvatore iba a dejarla dormir? Iba a ignorar que tocaban la puerta, pero volvieron a tocar, esta vez más fuerte.

-Mierda. –musito al sentarse y ponerse de pie en el sofá. -¡Ya voy!

Se encamino a la puerta principal y abrió.

-¿Qué demonios quieren...? –pero cerró la boca al verla frente a ella.

Lillian Salvatore, en vivo y en directo.

-Lily. –murmuró Jane, al tenerla frente a ella. -¿Cómo?

-Eso no importa, la pregunta es.... ¿Qué haces en mi casa? –pregunto Lily con una mirada asesina.

Mierda.

*

-Entonces... ¿Antes de Elena eras el tipo malo del que todo el mundo habla? –pregunto Connor, mirando a Damon, estaban Damon, Enzo, Alaric y Connor jugando billar.

-Sí, era divertido en ese tiempo. –dijo Enzo al tirar su jugada.

-El amor cambia a las personas. –comentó Damon sonriente.

-Me hubiera gustado conocer al Damon malo, nos hubiéramos llevado de maravilla. –argumento Connor, al beber de su cerveza.

-¿De qué hablas? Eres mi cuñado preferido, por no decir que el único. –dijo Damon. –Aparte, sigo siendo divertido, ¿no es cierto Alaric?

-Claro. –dijo Alaric irónicamente, y Damon lo miró mal.

Entonces Stefan, Caroline y Elena llegaron de repente. Stefan sostenía su teléfono en sus manos y llego directamente a Damon.

Jane SalvatoreDonde viven las historias. Descúbrelo ahora