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Ambos terminaron hasta el último bocado de sus platos, tardaron más de lo habitual pero no estaban desesperados, pues el tiempo y la comida se les pasaba entre charlas. Yoongi recargo su espalda en la silla, riendo con ganas y sobando su estómago

—¡Siento que voy a reventar!— dijo entre risas, contagiando a su acompañante.

Jungkook no podía creer lo fácil que Min se desenvuelve, llevaban un par de horas de conocerse y ya le había liberado algunas sonrisas genuinas, que reflejaban nada más que alegría. Suponía, que se comportaba de esta forma para implantar confianza, y bueno si que la necesitarían es decir, tendrían sexo, por lo menos debían llevarse un poco bien.

—¿Tienes algo que hacer ahora?— hablo el rubio después de dejar de reír.

Bueno, planeaba quedarse en su apartamento a jugar videojuegos o tal vez salir a emborracharse alguno de sus bares preferidos. Nada relevante, no tenía una pareja, un hijo, ni siquiera una mascota que espere por el en su hogar... Pensar en eso le hizo sentir un poco mal.

—Nada que no se pueda cancelar

—Bueno, decía porque he contactado con mi abogado hace un momento y él dice que puede llevar el contrato a mí casa en media hora, ¿Qué dices?

—Por mí está bien.

—Ok chico despreocupado, es hora de irnos— Yoongi fue el primero en levantarse de su silla, estirándose un poco después de dos largas horas.

Jungkook le siguió y al salir del establecimiento soltó una carcajada, cuando su hombro chocó con la oreja del rubio

—Ni siquiera pareces de 26 años— dijo entre risas

—¡Hey, más respeto!— intento defenderse un sonrojado rubio —cuando tenía 21 creí ser igual de alto que tu, pero creo que con el tiempo me encogí...

—Ah~ tus padres no leyeron la etiqueta que dice lavado a mano...— siguió riendo, uniéndose el mayor por igual.

Al subir al auto del rubio, las bromas cesaron y un tema más serio resaltó.

—Mi celo recién fue hace una semana, por lo que el siguiente es hasta después de año nuevo.— hablaba con la vista fija en el camino siendo observado por el de cabello oscuro en el asiento del copiloto —Tendremos tres meses para realizar algunos exámenes médicos, si llegaras a salir mal en alguno, el contrato se cancela.— Jungkook asintió, el realizaba sus exámenes y citas medicas sin falta cada mes, no tendría problema en ello. —Durante ese periodo, se te pedirá no relacionarte sexualmente con otras personas. Por supuesto se te pide discreción y si alguien pregunta por nuestras cercanía no debes revelar información que haga quedar en mal a mi apellido. Mi padre no me perdonaría un escándalo...— suspiro ante este último punto —ah, y si yo no llegara a quedar en cinta, tú no estás obligado a colaborar nuevamente.

El rubio no quería apresurarse, estaba lo más positivo posible, tenía todo a su favor. Pero... Si esto no funcionaba, no lo intentaría más aún si eso llevará su corazón de tristeza.

—Funcionará, te lo prometo.— Yoongi le miró por un segundo, con una sonrisa tierna y volviendo la vista a la carretera.

El resto del trayecto (que fueron menos de diez minutos) cada uno iba en su mundo, en completo silencio hasta que llegaron a su destino.

Al menor no le sorprendió en lo absoluto la lujosa casa, de hecho pensó que tenía un buen gusto en cuanto decoración de exteriores.

—¿Cuál es tu empleo?— pregunto saliendo del garaje hasta la entrada principal

—Decoración de interiores y exteriores. Yo diseñe todo en mi casa— respondió orgulloso, abriendo la puerta de su hogar.

Enseguida, unos pasos resonaron en el fondo de la casa

—Hyung ¿Eres tú?— una voz grave grito

—¿Acaso alguien más vive aquí?— Taehyung salió, con un perrito de pelaje marrón y rizado en sus brazos. Su expresión divertida cambio al ver al azabache a unos pasos detrás de su mejor amigo

—Hyung...— su voz se apagó y una desilusión apareció en su tono, el mayor no dijo nada ante ello

—Espera, yo te conozco— por fin hablo Jungkook, entrecerrando sus ojos como si eso le ayudará a recordar

—Ah... Si, de la universidad, ¿Lo olvidas?— intento disimular su ahora nerviosismo

—No— el recuerdo apareció iluminando su mente —¡Tú eres el noviecito de Hoseok hyung!— grito emocionado por su reciente hallazgo, Taehyung deseaba que la tierra lo consumiera, llevándolo al otro lado del mundo mientras Yoongi miraba a ambos sin entender nada

—¿Ho-que?— pretendió no saber de quién hablaba —perdón pero no sé de quién hablas...¿Te ofrezco algo de tomar?

—Eres un mal amigo Tae— el rubio mostró un puchero a su mejor amigo —no sabía que tenías pareja ¡No me dices nada!— hablo furioso con un dulce tono, haciendo sonreír por lo bajo a Jungkook

—Oh no, eso fue hace un año.— Yoongi lo miro confundido esperando que contará lo sucedido —en un club nocturno, él después de unas botellas de alcohol decía estar enamorado de mi amigo Hoseok, dijo que desde esa noche eran pareja y bueno, desaparecieron.— se encogió de hombros

—Asi que eso sucedió cuando llegaste a las diez de la mañana— el rubio negó con la cabeza lentamente mirando mal a Taehyung, quien tenía un terrible sonrojo en su rostro

—Fue un accidente, no volví a verle después de eso...

El timbre de la casa sonó anunciando un nuevo visitante, tanto Yoongi como Jungkook giraron en dirección a la puerta, seguros de quién sería la persona detrás de la puerta. Y no sé equivocaron; el abogado del mayor.

Cuando esté último paso, tomaron asiento en el comedor y comenzó a pasarle las reglas a Jungkook del contrato tal y como Yoongi lo había hecho en el auto, este escuchaba con atención, por supuesto después de leerlo, firmó el contrato.

El rubio le dio una cálida y agradecida sonrisa...

Ya no había vuelta atrás.

Alfa en alquiler  [KookGi]Where stories live. Discover now