Capítulo 22: Una confusión tras otra.

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¡HOLAAAAAAAA! DEFINITIVAMENTE ESTE ES EL CAPÍTULO MÁS LARGO QUE HE ESCRITO, Y LO ESCRIBI TODO HOYYYYY, DE PASO ACTUALICÉ DOS VECES ÉSTA SEMANAAAAAA, #SOPROUDOFMYSELF. AL FIN SALÍ DE VACACIONES Y ESPERO AVANZAR MUCHO ÉSTOS DOS MESES.

DISFRUTEN XIKIBBYS, LOL.

 

Capítulo 22

Una confusión tras otra.

Para el cuarto periodo se que algo está mal.  Ya no es solo una sospecha o simple teoría.

Estoy en el baño cuando un grupo de chicas, de la cual reconozco a Jane, la chica de la fiesta de Cole, ya saben cuando Cole me utilizo para hacerle creer algo extraño a la mejor amiga de Liz Nyper. Agradezco que estén solo las seguidoras de Liz y no la Liz propia, porque si Liz me estuviera observando como ellas me están observando a mi, con una mezcla de quiero descifrar por qué eres tan asquerosa y quiero hacerle agujeros a tu espalda con mi mirada láser de Barbie Súper Agente, la hubiera golpeado.

Y bueno las golpearía, pero seríamos cuatro contra una. Y teniendo en cuenta que son del equipo de porristas y podrían hacer alguna de sus piruetas gritando a diestra y siniestra: S-A-N-G-R-E ¡SANGRE! TE SACAMOS SANGRE. Y yo intentando recordar mis clases de Karate… sip, no sería una buena idea.

Así que para evitar cualquier rima de porristas, solo las miro mal a través del espejo, mientras me lavo las manos. Una chica pelirroja que no reconozco le susurra algo a otra pelinegra, quien se ríe.

Que jodan a las porristas.

Fingiendo que no noté nada me giro inocentemente, ésta vez intentando no parecer Emily Rose. Les lanzo una pequeña sonrisa y luego formo una O en mi boca y me las quedo mirando unos segundos. Luego cambio mi expresión a una total forma de compasión, y sé que ya cayeron. Veo que una está a punto de preguntarme que pasa pero la chica pelirroja le lanza un codazo.

Empiezo a caminar hacia la puerta y las siento seguirme con la mirada.

—Oh, pobrecitas —supuestamente susurro, pero lo digo alto para que me escuchen mientras me aproximo a la puerta—, ¡ese maquillaje corrido en todas! ¡Qué fatal!

Antes de salir las escucho correr hacia el espejo, susurrando: —¡Qué!

Sonrío mientras cierro la puerta.

Perras.

***

Cuando voy caminando por el gimnasio hacia la cancha para encontrarme con Frankie, soy secuestrada.

Literalmente, Cole Hastings me haló hasta el armario de Jim y me tapó la boca en el acto. Me pregunto si nadie me vio intentarme zafarme de Cole, mis intentos de gritos o algo. Y yo que pensaba que en las películas lo exageraban todo.

—¿Qué diablos se supone que estás haciendo? ¿Para qué me trajiste aquí? —exclamo soltándome de su agarre.

—Shh, cállate. No grites.

—¿Qué? ¿Qué no grite? ¡Me has halado hasta aquí sin ninguna razón! ¡A un armario donde nos quedamos encerrados! ¡Donde podemos quedarnos encerrados otra vez! —digo aproximándome hacia la chapa de la puerta.

Cole me sostiene los brazos antes de alcanzarla.

—¡Cállate, mujer! Ya está arreglada —. Cole abre la puerta un poco y la vuelve a cerrar.

—Bien, pero igualmente, ¿para qué me traes aquí? ¿Huh?

—Para hablar.

—¡Pero podemos hablar afuera! ¡Donde hay jodido aire! ¡Y no estoy tan cerca de ti!

Heaven, Hell, HeatherDonde viven las historias. Descúbrelo ahora