Cap 10

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—Llegas tarde—la presencia de mi padre me recibe cuando entro a la sala de nuestra casa y de inmediato me enderezo—. ¿Dónde estabas?

—Las clases—respondo tranquilamente, fijando mis ojos en la mujer junto a él.

Es joven. Un poco mayor que yo, sin duda, tiene el cabello pelirrojo zanahoria y viste completamente de negro.

Está sentada derecha, una sonrisa falsamente amigable se extiende por sus labios y el corazón se me sube a la garganta cuando mi padre pone su mano en el muslo de la mujer.

—Es hora de que te presente a Gilian—la voz de mi padre es una advertencia que me eriza la piel—. Nos casaremos en dos días y vendrá a vivir con nosotros.

—¿Cómo dices?—frunzo el ceño y su mandíbula se aprieta, lo que me hace arrepentirme de inmediato—. Quiero decir, no la conocíamos, ¿cómo es que te casarás con ella en dos días?

—Es obvio que mi matrimonio con tu madre no dió buenos resultados—replica con severidad, levantándose y acomodándose el traje—. Debe haber una mujer en esta casa que cumpla con los deberes, ya que a ustedes les queda grande.

Llevo mis manos a mi espalda y las aprieto en puños mientras me repito "tranquila" una y otra vez para no perder la paciencia y empeorar las cosas para todos.

—Si, padre—mi voz es la automática voz dócil. Le ofrezco una sonrisa a Gilian, que enarca una ceja y me mira como si fuese un estorbo—. Bienvenida a la familia, Gilian.

—Gracias, Anastasia—su sonrisa es amable, sus ojos se vuelven suaves, pero las venas que se marcan en su cuello la delatan. «No es para nada amable»

—Si me disculpan, tengo tareas que hacer—miro a mi padre—. Buenas noches.

Asiente, vuelve su atención a su prometida y no me quedo más que eso. Simplemente salgo de la sala y casi corro a la cocina en busca de una cena para que Isabelle y yo no tengamos la necesidad de bajar más tarde.

Lo siento tanto por la mujer con la que mi padre se casará. Si cree que él es solo un hombre millonario al que va a sacarle dinero está muy equivocada, no sabe en lo que se mete.

***

—He conseguido que no me acompañe en mi rutina diaria—suspiro, viendo a mi hermano en la videollamada—. Lo llevé a una de mis clases de baile y le pagué tres mil a la profesora para que llamara a mi padre y se quejara de Paul.

Ian ríe, pero sus ojos reflejan enojo, un enojo llameante que me preocupa. «Ya tiene demasiado sobre sus hombros, no necesita más»

—¿Christopher Morgan te trata bien?—pregunta y respiro profundo—. Sabes que no tienes que hacer eso, Stacy. Yo puedo pedir quedarme...

—No—lo corto, sintiendo mis ojos arder. «Vamos, Stacy, no llores joder»—. No te quiero allá más tiempo del necesario, Ian. Por favor, ya no...—trago y niego

—¿Qué ibas a decir?—frunce el ceño y aprieto los labios—. Stacy, dime, sabes que puedes decirme lo que sea.

—Ya no quiero preocuparme más, es todo—miento. «Ya no quiero lidiar con esto yo sola porque siento que me ahogaré en cualquier momento»—. No quiero preocuparme por ti o por Omar.

—¿Alguien me llamó?—la puerta detrás de mi hermano se abre y río cuando Omar entra—. Oh, pero si es mi futura esposa.

—En tus malditos sueños—sisea mi hermano—. Sal de aquí, imbécil, estoy hablando con mi hermana.

—Pues tu hermana va a casarse conmigo, hazte la idea—palmea el hombro de mi hermano y se sienta a su lado, ofreciéndome una de sus sonrisas cautivadoras que siempre me encantaron—. ¿Qué dices tú, conejita? ¿Cierto que te casarás conmigo cuando regrese? Di que si, necesito algo por luchar aquí.

Give Me Everything [Christopher Morgan]Où les histoires vivent. Découvrez maintenant