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Mi pequeño... mi precioso cachorro.

Esas manos frías se pasearon por su rostro de una forma inquietante, causando que retuviera la respiración por ese leve toque, su propio aliento se secó junto con su corazón que latía de tal manera, como si pronto se detuviera; su cuerpo moría por el temblor simultáneo y ese dolor en su corazón hacerse más potente. Sus dientes temblaron y su lengua se movió con temor tragando secamente su saliva, queriendo decir esas palabras, pero que eran imposibles, él fue el causante de todo esto. Tenía tanto miedo al hombre que lo veía de pies a cabeza con mucha fascinación y anhelo.

—Eres mío, solo mío. Mi omega.

Sus dedos gélidos tomaron de su mentón obligándolo a tener la mirada en él, miró esos ojos obscuros, tan obscuros como la noche, pero que no podrían tratarse de esta, porque no había ninguna luz lunar en ella. Aquellos orbes eran los que lo perseguían en las noches, podría decir que, hasta el final de sus días, porque él sabía quién era y que le pertenecía.

La obscuridad lo estaba obstruyendo sin dejarle un espacio por la cual respirar, tan asfixiante que no había flujo de oxígeno en sus pulmones y esa voz haciéndole temblar, porque sabía que tanto su cuerpo como su omega le iban a responder. Ya no podía más y aquella presencia se estaba acercando llamándole con ese nombre que tanto odiaba:

Mi pequeño, mi omega.

El sudor frío en su frente empezó a emerger junto con una sensación de debilidad, tan débil que le hizo derramar lágrimas de frustración, no podía moverse y no había nadie que lo rescatara.



—¡Taehyung! ¡Taehyung! ¡Despierta!

El sonido de esa voz le hizo salir de la absoluta obscuridad y tomar un gran aliento, como si acabara de regresar a la vida. Se sentó de golpe mirando los alrededores, sus manos temblaban, al igual que su cuerpo y su corazón, asustado en demasía.

—¿Tae? —Hoseok tomó del rostro que se escandalizó por su leve toque, pero que al mirarlo a los ojos empezó a respirar una y otra vez intentando calmarse —Fue solo un sueño, esta todo bien, Tae mírame...

El alfa pelinegro tenía la intención de llevar al omega dormido por lo menos cerca de su habitación, pero nunca imaginó que al salir del auto y entrar en la parte posterior se encontrara con un castaño teniendo la frente perlada en sudor pese al aire acondicionado del vehículo, así también los labios secos abrirse por respirar. Parecía tener fiebre, pero cuando el omega empezó a quejarse lastimosamente y hablar con una voz quebrarse cada vez supo que estaba mal. Esto es lo que llamaban pánicos nocturnos, era la primera vez que lo veía de esa manera y no podía dejarlo en lo que fuera que estaba teniendo como pesadilla, así que tomó de sus brazos y lo llamó en repetidas ocasiones, empezando suavemente hasta alzar un poco la voz, hasta observar que Taehyung recuperó el aliento y despertó de golpe.

Taehyung lo miró detalladamente, los profundos ojos de Hoseok no eran nada parecidos a esa sombra, los de Hoseok tenían una luz interior pacífica y luminosa; comprendió una vez más que ya no estaba en esa casa, sino a su lado, tenía que repetirlo varias veces para que su mente fuera consciente que estaba bien. Cedió a la calma para derrumbarse, pero antes que lo hiciera el cuerpo de Hoseok fue el que atrapó al cansado omega.

—Esta todo bien, solo fue una pesadilla.

El omega apretó esa camisa y cerró los ojos muy fuertemente, dejando que sus calientes y gruesas lágrimas cayeran en sus suaves mejillas. Respiró profundo ese aroma a café con chocolate haciendo que penetrara dentro de él, una parte de su inquietante interior cedió completamente dejándose llevar por ese aroma.

Mi Dulce Omega  (HopeV)Where stories live. Discover now