𝚁𝚊𝚐𝚎
Tomo de la mano a Lyrik para que su torpeza no aparezca en el momento que lo saco de mi coche, y después caminamos en dirección a mi casa. Derek está tranquilamente dormido, acurrucado en mi otro brazo contra mi pecho, y siento hormigas en esa zona cada vez que tengo la oportunidad sostenerlo. Para cuando llegamos, suelto la mano de él para abrir la puerta y le sorprende que esté abierta. En mi caso es algo normalizado, ya que en Ferno la criminalidad es ridículamente baja, por lo que no hay que preocuparse si alguien entra en algún lugar; de hacerlo, sabría que lo pillaríamos y la cosa sería muy desafortunada para él.
Prendo la luz.
Lyrik, como persona observadora que es, se detiene justo en la entrada y mira todo lo que rodea con curiosidad. No es una casa grande, aunque tampoco pequeña; para mí es estándar. Fue destruida y restaurada cuando mis hermanos y yo volvimos años atrás, por lo que no se parece en absolutamente nada de lo que era cuando era niño. Derribé todas las paredes para que se apreciara un concepto abierto con la cocina a la derecha, el comedor al frente y la sala de estar a la izquierda. El conjunto de escaleras conducen a las tres habitaciones y el desván; y también hay dos baño, el primero en la habitación principal y el de repuesto fuera de la cocina.
Con Derek todavía a cuestas, me dirijo a la sala de estar con un paso relajado y Lyrik me sigue hasta que se percata de un detalle.
—¿Has comprado una cuna, Rage? —Se sorprende y yo aprieto los labios para que no me vea sonreír.
Acuesto al niño y me giro.
—Derek necesita un sitio para descansar, así que pedí prestada una que ya no usaran. Además, no me gustaría dejarlo en el sofá mientras estamos afuera.
Sus ojos azules brillan, agradecido de ese detalle. Me resulta muy satisfactorio cuando, lo que hago, le hace feliz. Provoca que en mi pecho experimente unas ligeras y agradables vibraciones calientes.
—¿Agua? ¿Té? ¿Zumo? Aunque también tengo cerveza por si lo necesitas.
—Oh, no, no. Agua para mí está bien, gracias.
Le dejo un momento en la sala de estar para dirigirme a la cocina. Abro la nevera, tomando una pequeña botella de agua y una cerveza para mí. Para cuando regreso, el chico esta frente a la pared donde suelo tener las fotos colgadas.
—Esto es una sorpresa para mí —comenta, tomando la botella para luego señalar las fotos con la cabeza.
Me encanta cómo huele hoy. Huele a manzana.
—¿Y eso por qué?
—No te imaginaba como alguien que cuelga fotos familiares —confiesa.
—Nunca tuve una buena infancia o una buena familia, pero sí un buen hermano. —Inclino la botella para señalar la foto—. Pero amo la familia y la vida que tengo ahora. Me siento afortunado de tenerlos y quiero demostrarlo; Jass las imprime para mí.
De entre todas las fotos que hay en los portarretratos, sólo uno es de mi infancia.
—¿Es tu hermano? —pregunta en un tono tranquilo, extendiendo la mano para acariciar el rostro de la foto tras el cristal—. Parece un niño muy dulce y amable...
Trago saliva, apartando imágenes que me hacen sentir terriblemente mal. La foto que toca es de Hale, mis hermanos y yo. Mi hermano pequeño está delante, con una sonrisa tímida, mientras que yo lo protejo por detrás con mí empleando mis antebrazos; Julius, Joker y Key están a mi lado. Si te fijas, Key le mira a Hale de un modo discreto. Creo que en el fondo él también sentía esa obligación moral de proteger al débil, sobre todo sabiendo dónde vivíamos.
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𝕯𝚛. 𝕽𝚊𝚐𝚎
Mystery / ThrillerEn un mundo donde la ley da risa, hay cuatro historias que deberás de escuchar para preguntarte si la justicia ha de tomarse por la mano de uno mismo, o debes de creer en los agentes de la ley como siempre te han contado. El Dr. Rage será el primero...
