XV • ESTOY A CARGO

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⚠️ ADVERTENCIA ⚠️
El siguiente capítulo contiene escenas para mayores de dieciocho años🔞, por lo que si no te gusta leer este tipo de escenas, o eres menor de edad te recomiendo saltarla no afecta demasiado la trama.

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En la camioneta de Fede íbamos de camino a buscar a Amelie a la estación de radio, el comunicado volvió a repetirse y lo que pasó en la discoteca se repite en mi mente. El ardor del líquido entró en mis ojos, me jalaron hacia atrás, resbalé y me encontré en el aire un instante, al otro mi cabeza chocó contra el duro suelo. Luego de eso solo pude escuchar un pitido, perdiendo la conciencia y recuperándola de nuevo estando en el hospital junto a Fede y una doctora que me estaba revisando. Lo que me contaron acerca de las cosas que muchas mujeres pasaban en estas fechas me hizo estremecer, porque mi atacante pronto estará tras las rejas, pero qué pasa con aquellas que no tienen la misma justicia. Todas aquellas las cuales murieron y aún no ven a su atacante tras las rejas recibiendo el castigo que se merecen. Es triste pensar en eso, ver como todos miran para un costado mientras que unos pocos se preocupan en verdad por el bienestar de las mujeres del pueblo.

—Llegamos, iremos directo con Amelie a la estación de policía —abriendo la puerta del copiloto Joshua se baja de la camioneta y corre hasta la estación de radio dejándome sola con Fede en el auto. Me giré a verlo, se veía tan tranquilo y yo estaba tan asustada de ir a la estación y enfrentar una vez más a mi agresor y los vagos recuerdos de aquella amarga noche. El vaquero se acomodó de lado en su asiento y abrió sus brazos ofreciendo ir hacia él y acomodarme sobre su pecho, me acerqué dejándome abrazar por sus enormes brazos. Descansando mi rostro sobre su pecho respiro su perfume natural y a pinos que tanto me agradaba, abrazando su torso cerré mis ojos apreciando las suaves caricias de su mano sobre mi cabeza.

—Santo paraíso siempre me pareció un lugar de mierda durante esta temporada, pero con lo que te hicieron solo quiero destruirlos a todos y que todas las chicas puedan caminar libres por las calles sin temor a que algo malo les pase. Nunca olvidaré el miedo en tus ojos cuando despertaste en el hospital, te veías tan vulnerable y asustada. Por muchos años ayudé a chicas en tu misma situación o las cuales les fue peor, el miedo en sus ojos es lo primero que veía, pero ninguna me llegó tan profunda como tu mirada Andrómeda —habla Federico con voz ronca, su pecho subía y bajaba con cada palabra, apretando mis ojos con fuerza espere a que terminara su relato. No quería hablar de ello, no quería que me recordara que estas cosas pasaban todo el tiempo aquí y que yo tuve suerte mientras que otras les va peor por estar solas. Odiaba este pueblo retrógrado y patriarcal, solo porque tienes una vagina tienes que acatar a las reglas o atenerte a las consecuencias de sus mentes sucias y depravadas.

—No quiero pasar por esto de nuevo vaquero, tampoco quiero que ninguna chica lo viva después de mí y es por eso que estoy haciendo la denuncia. Si ese hombre está mal de la cabeza o perdió a alguien no es mi problema, si no puede vivir como una persona civilizada en esta sociedad, que nos garantiza que no le haga lo mismo a otra chica, solo porque tenga un parecido conmigo o le recuerde a alguien —confieso trazando figuras con un dedo sobre su pecho, las manos de Fede se estrechan en mi cintura y siento como deja un beso sobre mi cabeza.

PERVERSA CRIATURADonde viven las historias. Descúbrelo ahora