-2-Señor Johnson

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Transcurrido exactamente las dos semanas desde que se había realizado el examen de admisión para medicina, Lena un poco entusiasta abrió el correo que le habían enviando desde hace una hora que indicaba la gran bienvenida a la universidad nacional.

Había sido aceptada indiscutiblemente, admisión temprana se podría decir, ya que el siguiente día se publicarían los aspirantes elegidos. Ahora especialmente si Lena pasaba o no el examen ella tenía asegurado su lugar por ser únicamente la hija de la gran cirujana Lillian Luthor y del fallecido cirujano en traumatología, Lionel Luthor, lo que significaba que todo lo que tenía que hacer durante el examen era solo escribir correctamente su nombre en la hoja de respuestas para lograr darle una nota aprobatoria.

Una pequeña lágrima escapó de los precioso ojos verdes de Lena Luthor cuando ese mensaje fue el último clavo en su propio ataúd de felicidad, sabía que podría estudiar como hobby pintura pero siendo honestas esto atrasaría de manera abismal toda la carrera de medicina de mínimo 8 años de estudio.

Un pequeño respiro fue la gran resignación y aceptación a un nuevo mundo que experimentar.

Su mente se trasladó exactamente hace dos años.

Flashback:

Se cumplen exactamente 10 años del fallecimiento de Lionel Luthor.

Durante diez largos años, Lena Luthor sin lugar a dudas dejó de ser ella misma, dando un cambio radical. Pero en su adolescencia fue un total desastre . . . en el ¿Colegio?, Los ¿Deberes? Proyectos? Como ¿Hija?

Conforme se acercaba el aniversario luctuoso de su padre, cada vez estaba más distraída. Pero bueno a quién le podía importar, si el único que se daba un tiempo en preguntarle como le había ido a su pequeña leoncita, era su padre, pero qué más daba si él ya estaba muerto.

Su madre, que ahora es una reconocida doctora ya que hace diez años se enfocó en inventar un nuevo tratamiento que le dio un premio Nobel en Medicina y bueno ese dicho reconocimiento fue eficaz para olvidar el dolor que sentía Lillian Luthor y claro un poco te reconociendo a nivel nacional ¿quien no le importa?

Ahora la reconocida doctora que viajaba de un estado a otro, dando conferencias, entrevistas exclusivas y codiciosas citas que solo pocos podían logran concretar para lograr esas milagrosas cirugías. La grandiosa Doctora estaba tan ocupada que descuido a su única hija, durante varios meses la había dejado encargada con su madre, ósea su abuela de Lena y luego con el tiempo cambió a una niñera ya que cuando se tenía que ausentar por más tiempo no se podía permitir que una persona de la tercera edad cuidara de una adolescente, así que esos meses se convirtieron en años y esos años fueron signos de una enfermedad de obesidad.

Ella se había vuelto loca de muchas maneras, por supuesto, pero honestamente solo pasaba mucho tiempo en la cocina, restaurantes, tiendas, o todo lugar donde existiera comida.

Realmente, la única razón por la que no había sido expulsada de su escuela privada fue porque su madre era una de las personas que donaban cantidades grandísimas de dinero para becas y se realizaba una excepción para que Lena lidiara con su "dolor luctuoso".

Pero aun así, el dinero no podía comprar todo y tenía que aprobar sus materias, ese era el trato para lograr pasar de curso y graduarse. Afortunadamente, cada una de sus maestras había sido comprensiva, permitiéndole entregar las tareas mucho después de su vencimiento o dándole nuevos créditos adicionales.

Excepto por uno.

Lena sabía que el Maestro O. Johnson, el nuevo profesor de ciencias naturales era distinto. Las malas lenguas hablaban y decían que tenía solamente 23 años de edad, en el cual la plaza como docente lo obtuvo gracias a su padre que se la heredó.

El amor es paciente SupercorpDonde viven las historias. Descúbrelo ahora