XVII

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Amar significa algo más que perder.

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El público se alzó en alto tras el joven Alexander hacer un ademán para agradecer y, a su vez, despedir a todo aquel que lo acogió con los brazos abiertos aquella noche. Una mesa, que lloraba su propia soledad, llamó su atención para que el joven tomara asiento junto a ella. Asimismo, esperó con paciencia hasta que Helena terminase de trabajar.

Enfocó su mirada en el repiquetear de la lluvia al caer en el exterior tras sacar su cuaderno de poemas. Le dedicó estrofas a las estrellas que, en esta apenada noche, perdieron su brillo, y a la caída de las gotas; la colisión suicida de sus vidas efímeras contra el desinteresado mundo humano como los latidos erráticos de su corazón galopando en su pecho. En aquel poema se retrataron sueños de nubes, lagos y ríos ansiosos de vida corriendo a través de aquellos arrítmicos versos.

¿Por qué los humanos, en vez de ser asesinos, no podrían ser bellos y sólo contemplar y proteger la naturaleza?

–Alexander –Helena susurró al llegar a él –, ¿nos vamos?

El joven, tras dedicarle una sonrisa, se puso en pie y alcanzó su abrigo. Guardó su cuaderno de poemas y sostuvo la parte baja de la espalda de la joven con su mano. Ambos anduvieron hacia la salida, donde el triste y apagado llanto comenzó a menguar. Encontraron aquel paisaje como la vida misma en su representación más bella y pura; como el llanto de las estrellas acariciando todas las flores con su gracia.

–¿Sobre qué escribías?

–Sobre la lluvia y sobre esta noche sin estrellas –hizo una pausa. –¿Te gusta la lluvia?

La joven Helena dio un paso al frente, estiró sus brazos y sonrió abiertamente al sentir las frías gotas colisionar con su desnuda piel. Aquella acción fue su respuesta. Se encontró entre ellos la idea compartida de apreciar el medio ambiente como la clave del éxito. Y, bajo aquellas nubes que descargaron toda su agua, ambos encontraron la paz que tanto se anhelaba; la soledad de sus mentes conectada a la fuerza de la naturaleza.

Se detuvo el paso al encontrar a un joven mago mostrando sus mejores trucos cuando la lluvia cesó. En una de las calles más concurridas y frente a un prestigioso teatro, el arte callejero se elevó como cada noche. El flujo de personas, la primavera floreciendo y artistas hicieron de Maldre un profundo y brillante universo. Los individuos aplaudieron al terminar el mago su función. Algunos individuos solo sonrieron y se alejaron; otros se detuvieron a dejarle un par de monedas.

–Encuentro este tipo de arte interesante. No por el juego que muestra el artista, sino por los rostros emocionados de los individuos al no podérseles así mismo explicar tales actos –comentó Paulo cuando se detuvo junto a la pareja. –La incredulidad de los más escépticos y el muy mal disimulado asombro de los más científicos. Impresionante.

· Numen · #PGP2019Donde viven las historias. Descúbrelo ahora