13- Pelea

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EMMA

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EMMA

—Se durmió, tenemos que hablar, Noah —dice Matteo sentándose junto a su hermano.

Me pongo de pie con la intención de dejarlos solos, pero Matteo me frena.

—Quédate si quieres, supongo que ya sabes de lo que voy a hablar —dice, y entonces vuelvo a sentarme, esta vez al lado suyo.

—Ella está así por Adam, lo escuchó decir que solo sale con ella por el dinero.

Suspiro de alivio por no tener que ser yo la que traicione la confianza de Liv, porque si él no lo decía yo de todas formas iba a hacerlo.

Noah se exalta de inmediato, es fácil ver desde afuera el poco control que tiene sobre sí mismo. De hecho, si lo piensas bien es irónico, porque pretende controlarlo todo y ni siquiera puede consigo mismo.

—Esta vez no vas a convencerme de no patear su culo, ¡Mira cómo nos fue por esperar que ella lo resuelva! —dice con la ira hirviendo en sus ojos.

Matteo también está furioso, pero conserva la calma, creo que el enojo dominado y direccionado puede incluso ser más peligroso que los impulsos.

—Cálmate, ella está de acuerdo con que nos ocupemos nosotros.

Noah resopla y habla más calmado.

—¿Qué sabemos de él?

—Absolutamente nada, ese es el primer problema. —Se frota la mandíbula y suelta aire con dramatismo—. El segundo no va a gustarte nada, Noah.

—¿Cuál es el segundo?

—Él es menor de edad, si lo golpeas vas a meterte en problemas. Vas a tener que dejarme el trabajo a mí y a Dan.

Abro la boca para hablar pero no me deja, se pone de pie de un salto y enfrenta a su hermano

—¡De ninguna manera! No voy a quedarme aquí sentado mientras ustedes tienen una pelea, si me meto en problemas por esto lo arreglamos con dinero, para algo lo tenemos.

Matteo se levanta del suelo y extiende su mano para levantarme a mí.

—No puedes golpear a un niñito, casi tienes veinte.

—Me vale mierda, él le hizo daño.

Me paro entre ambos para atraer su atención.

—Yo sé quién es, lo conozco.

Noah me mira con cara de pocos amigos.

—¿Y por qué no lo dijiste antes?

—¡Porque no me dejan hablar!

—¡Habla entonces! —grita perdiendo la calma.

—No me grites.

—No le grites.

Tontas promesasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora