• ᴄ ᴀ ᴘ ɪ ᴛ ᴜ ʟ ᴏ xɪᴠ •

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Agarré el vaso y tomé lo poco que quedaba del agua

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Agarré el vaso y tomé lo poco que quedaba del agua. Llamé al camarero y le pedí que trajera un poco más. Creo que le pedí más de cuatro vasos, y eso tiene una explicación; tuve que caminar muchísimo, porque casualmente una persona llamada Sam me robó el auto para irse a un motel. Creo que lo más incómodo de eso fue cuando Maya vino a mi habitación a preguntarme que carajos era un motel, en fin, le dije que lo googleara, así que seguramente nunca más pueda cuidarla.

Alessia se encuentra mirando su móvil un tanto cansada. Tuve que dejar a Maya con los chicos, ya que supuestamente ellos y la niña se encuentran planeando unas cosas para el día de su cumpleaños. Iba a llevarla a la nueva casa que ellos tenían, pero hubo un cambio de planes y tuve que dejarla en nuestro antiguo departamento. Respecto a Alessia, bueno, su madre la ha estado buscando desde hace un largo rato, ella ha ido a visitarla y terminaron teniendo una pelea muy fuerte, así que ella decidió irse para que la pelea no empeore más. Y como ya se sabe, Alessia está viviendo en el departamento donde solía vivir, y cuando he entrado para dejar a Maya la he visto tan deprimida en el sillón de la sala que le recordé que nosotras aun teníamos una salida pendiente, así que se levantó felizmente del sillón y se vino conmigo a pasar parte de la mañana conmigo en el centro comercial, y al parecer vino muy bien eso, porque esta noche ella tendrá una cita, así que aprovechara mi mal gusto en la moda e iremos a comprar algún vestido para su mágica cita. Realmente no sé en qué podre aportar, no tenía sentido en la moda, y todo lo que suelo usar son unos jeans y una remera que encuentro por ahí, así que intentare hacer un esfuerzo y ayudarla.

El camarero dejó un vaso de agua delante de mí junto con la paga. Ahora nos encontramos en una cafetería, ella quiso hacer una parada aquí para tomar algo y contestarle los mensajes a su madre. Conozco a su madre desde que era una niña, y sé que no ha sido para nada buena con su hija, es la peor persona que puede existir en el mundo. Es el tipo de madre que nunca en tu miserable vida querrías tener, es el tipo de madre que te baja el autoestima en menos de tres segundos, el tipo de madre que parece no querer que su hija sea feliz. Yo tuve la suerte que cuando mis padres decían algo sobre mi cuerpo yo ya los ignoraba, pero Alessia creció al igual que Calíope, con la necesidad que todos las acepten, y ese tipo de comentarios, más proviniendo de sus propias familias, las destroza en segundos. Muchas veces aparecieron en la puerta de mi casa llorando para que yo les dejara un lugar en mi casa, y también para que las distrajera así no pensaban en lo que les sucedió. A veces pensaba, ¿por qué a mí? De todas las personas que conocen, ¿por qué tenían que acudir siempre a mí? No era una persona amable, ni siquiera era una persona que sabe consolar a los demás, en realidad, nunca lo fui, y siempre que alguien está llorando o la pasa mal, me incomoda, me incomoda porque no sé cómo carajos actuar ante ello. Sin embargo, a pesar de no consolarlas como haría cualquier persona, al igual que Isabel, ellas siempre me daban las gracias, simplemente porque me dispuse a escucharlas, cosa que nadie a su alrededor hacía. Es algo que todos deberíamos aprender, saber escuchar y no opinar respecto a lo que te cuentan, a menos que ellos quieran saber tu opinión.

ᴄᴏʀᴀᴢóɴ ᴅᴇ ғᴜᴇɢᴏ ✔©Where stories live. Discover now