Capitulo 13

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Narra Grecia:

-Esto está muy bueno- murmuró Roman.

Le sonreí, él acarició mi mano y luego la besó. Tomé el diario que estaba frente a él.
-Pensé que lo leerías en el desayuno- murmuré.

Me quitó el diario.

-Estaba.. corroborando información.- murmuró y me lo arrebato de las manos.

-¿Por qué me quitas el diario?

Se puso serio.

-Porque yo lo estoy leyendo.

-Déjame ver, Roman.

-Grecia, no tienes que ver esto.

Enserio

-Muéstrame.

Gruñó y me pasó el diario. Leí la portada.

"Miles de personas mueren día a
día en los campos de concentración
nazis"

Junto al gran título había una
foto de unas personas en una fosa
común. Sentí náuseas.

-Dios mío... ¿no pueden hacer nada por esas personas?

-Ahora no- murmuró Roman-ahora mismo, meternos en medio sería un suicidio seguro.

-Es casi navidad... y esas personas son asesinadas ahí... los niños, demonios...- me quejé.

-Tranquila- acarició mi mano- por eso no quería que vieras esto.

[...]

*meses despues*

-Buenos días- saludé al sacerdote.

-Señor y señora Vokanosh- asintió.

Pasamos a la iglesia y nos sentamos
donde acostumbrábamos.

Acaricié mi gran panza.

Luego de ver el horrible encabezado de ese periódico decidí que todos los domingos vendríamos sin alta a la iglesia.

Alguien debe orar por esas personas... y por nosotros mismos.

Josephine se dio vuelta y me saludó
con entusiasmo, saqué mi mano de
mi panza y la saludé de vuelta. A su lado está su prometido, un estudiante de medicina.

A veces me gustaría ser como ella, encontró al amor de su vida en una misa de domingo, y desde entonces no se han separado, lucen enamorados.

Nadie sabía mucho de él antes, es
decir, sabemos quien es, y quiénes
son sus padres. Pero en este pueblo no muchas familias tienen el reconocimiento que tiene mi familia y
la de Roman- a pesar de que a él no
lo conocía antes de casarnos- pero
todos saben que son personas muy
importantes, y todos hablan de lo
rápido que ha ascendido el capitán
Roman Vokanosh.

[...]

Roman me ayudo a pararme, ahora
me cuesta mas sentarme sobre mis
rodillas y mucho más pararme.Pero debo hacerlo para orar.

Ya no había casi nadie en la iglesia.
Me enganché del brazo de Roman
y caminamos juntos fuera de la
iglesia. Bufé fuerte y me quejé al sentir
una fuerte presión en mi panza.

-¡Este pequeño panquecito aún no
quiere salir!- exclamó Josephine.

-Juró que me parte la espalda- gruñí.

Ludwig y Roman se dieron la
mano.

-Deberías quedarte en casa desde
ahora- murmuró Ludwig- no vaya a ser que rompas bolsa en el camino.

-Si, creo que sería mejor- murmuré.

-El tiempo ha pasado muy rápido-
murmuró Jo- sólo mírate. Pareciera
ayer cuando me dijiste que te ibas
a casar, y ahora serás madre..

Suspiré.

-Deberían ir a cenar... esta noche- dijo Roman. Se que lo dijo para aliviar un poco la situacion y se lo agradezco.

-Llevaré vino- asintió Ludwig.

[...]

Cuando Roman se convirtió en capitán, dejó la habitación que había en el primer piso como despacho. Ahí tiene documentos y cosas que tengo prohibido tocar, es más, no debo entrar ahí sin su autorización.

Aún así, Roman invitó a Ludwig a
su despacho.

-Y... ¿No has sabido más del otro?

-¿Qué otro?- fruncí mi ceño.

-Johnny. o Jhonatan.

-Oh, John. no, lo último que supe fue que está en la base militar de Pearl Harbor.
-Pearl Harbor... amiga, ese bebé si es de Roman, ¿verdad?

-Obvio que si... con John no pasó nada... solo atracción. Nada más.

-Amiga.

-Te lo juro. No se si tendría el coraje
para engañar a Roman. No con todo lo que me haría.

Ludwig y Roman salieron del despacho riéndose.

-Cariño, ya es tarde, debo dejarte en tu casa en media hora o tu mamá me matará.

-Si... fue un gusto verte, amiga. Adiós Roman.
-Adiós Jo.

[...]

-Entonces, si es niño se llamará Connor, y si es niña Alicia.

-Me parece bien- asintió Roman.

Siguió leyendo los papeles que
tenía en la mano.

-¿Qué es eso?

-Son documentos, cariño.

-Documentos... ¿Qué clase de
documentos?

-De los que no son tu asunto.

Besó mi frente y caminó a su despacho.
-Últimamente pasas mucho ahí.

-Tengo mucho trabajo.

-El trabajo se hace en el trabajo, no
en casa.

-Tu no me dirás donde hacerlo.

Cerró la puerta de su despacho y
bufé.

Gracias, cariño.

De pronto la idea de que algo haya
pasado con John no fue tan mala..
digo... para agregarle algo de emoción a mi vida. Pero él está muy lejos. Eso hace que llegue a mi mente la carta qie alguna vez puso en las flores de Román. El me ama..... Roman solo lo dice por que soy su esposa.

1939Donde viven las historias. Descúbrelo ahora