Capitulo 21

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Narra Grecia:

Reí y mordí mi labio, John podía ser encantador cuando se lo proponía. Escribiendo cartas, enviando flores, dedicando canciones.

Tocaron la puerta, dejé la carta sobre la encimera de la cocina y caminé hasta la puerta.

-Connor- él alzó la mirada, mi pequeño ya de dos años es tan listo que ya habla como un niño de tres años- debes comerte toda la comida. No te atrevas a tratar de bajar de la silla solo, mama abrirá la puerta.

Abrí la puerta, la sonrisa en mi rostro se espantó, corrió mil manzanas a la vuelta y aún no vuelve.

-No esperaba que me recibieras de esta manera- murmuró.

-Román- suspiré. Lo abracé con fuerza. -Estás aquí.

Acarició mi cintura. Me alzó en sus brazos y dio dos pasos para estar dentro de nuestra acogedora casa.

-Hijo.

-Papi- dijo él feliz, queriendo saltar desde su silla hasta donde está su padre.

No sé cómo lo recuerda si pasaron más de 8 meses. Y Román se fue cuando aun estaba muy pequeño de apenas un año.

-Cariño- acaricié su cara- gracias por volver...

Lo besé, enseguida la carta se me vino a la mente. Diablos la deje en la mesa de la cocina.

-Te preparo algo para comer, debes estar cansado por el viaje- lo volví a besar.

-Sólo quiero pasar tiempo con ustedes, pasar tiempo con mi hijo y hacerte el amor- murmuró. Reí nerviosa. -Ya habrá tiempo para descansar.

Caminé hasta la cocina, tomé la carta y la arrugué, enseguida la tiré a la basura.

- ¿Y esas flores?

-Oh... tu hermana las trajo, dijo que le faltaba vida a la casa.

Lo pensó un momento y se rio.

-Si, ella es así...

-Por cierto, se comprometió hace unos meses.

-Así me contaron - asintió- me mandaron 10 veces más cartas que tú. Incluso tu madre me escribió para contarme sobre el cumpleaños de Connor.

Oh rayos, en serio no le mande nada...

-Lo siento, estaba muy ocupada con Connor.

Él apretó los labios.

-Pero lo bueno es que ya estás aquí, ¿No?

-Si- murmuró. Me miró fijamente, como si me inspeccionara.

- ¿Qué ocurre? - intenté sonreír. Pero los músculos de la cara me temblaban.

-Estás... diferente...

- Ah... ¿Sí? - fruncí mi ceño. -Diferente... ¿Cómo?

-No lo sé. Subiste de peso o algo así... no lo sé...-

Rei nerviosa

-Qué cosas dices amor-dije mirando a otro lado- Mejor date una ducha, cuando salgas tendré algo muy rico preparado.

[...]

-Extrañaba tanto tu comida- murmuró echándose otra cucharada en la boca.

-Y nosotros te extrañábamos a ti- acaricié su mano. Connor restregó sus ojos.

-Tienes sueño, hijo... Ven- me iba a parar.

-No, siéntate- Román tomó mi mano- es mi turno, lo tuviste mucho en todo este tiempo.

1939Donde viven las historias. Descúbrelo ahora