08. Nathaniel

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Capitulo : VIII

Zia Avery.

—Tu celular no ha dejado de vibrar toda la mañana. –Anunció mi padre. — Deberías ver quien es, insiste demasiado.

—Es Nate, desde ayer lo estoy evitando.

Su mirada me pedía una explicación.

—Es una tontada, ya se nos pasará. –Me dejé caer en su cama.

—Es mejor que le respondas, no quiero que venga a deleitarnos con su presencia el día de hoy.

—¿Por qué no es de tu agrado?

—No lo sé, tiene algo que del todo no me convence –Me miró por unos cuantos segundos. — Es como si su personalidad fuera una mentira.

—Veo que te afectó haber pasado tanto tiempo con la abuela, ya hasta estas sacando a flote tu lado maternal. –Reí.

—Respétame un poco. –Lanzó una almohada a mi cara, para después dejar al descubierto una sonrisa.

El sonido de unos pequeños golpes a la puerta hizo que abandonáramos nuestro momento de padre e hija.

Dorotea entró a la habitación.

—No me vean así, siento que estoy interrumpiendo algo.

—¿Ya te vas a ir? –Preguntó papá

—No, aunque quisiera, me faltan hacer unas cuantas cosas. Mi novio sale en dos horas del trabajo.

—¡Uy Adrián! –Dijimos al unísono.

—Mejor dicho, como ella suele llamarlo" Papucho" –Bromé

Estaba consciente de que si decía eso Dorotea parecería un tomate, dicho y hecho.

—Cuando ustedes se juntan no existe alguien que los aguante. Mejor me voy. –Abrió la puerta, pero se detuvo en seco— El guardia de la entrada llamó para decir que dejó pasar a Nate.

La cara de mi papá había cambiado a una completamente distinta, esta era de disgusto puro.

—Tendremos visita. –Volcó los ojos.

—¡ZIAAA! ¡TIENES VISITA!

Volteé a verlo y solo me hizo una señal para que me marchara, bajé los escalones con tanta pereza. Nuestra pelea pasó de ser algo simple a llegar a ser demasiada intensa.

Ahora que lo recuerdo, nunca nos habíamos dejado de hablar por tanto tiempo

No tenía ganas de seguir con esa discusión, pero tampoco me parecía justo que actuara con desmerecida indiferencia hacia Peter.

Al llegar a la sala lo vi de espaldas, recargado en el marco de la puerta de cristal que daba al patio trasero, mi reflejo en el mismo hizo que volteará. Nos observábamos y nadie decía nada. Estaba actuando de manera orgullosa y él ya había dado el primer paso en venir.

—Hola. -Susurró antes de que pudiera abrir la boca, estaba por decir algo, pero siguió hablando. — Sé que no fue la mejor manera de advertirte sobre Müller, —Hizo una pausa breve— es la verdad, no quiero ver que estés involucrada en ese mundo. — agachó la cabeza.

—Entiendo que quieras protegerme, pero no es justo que te dejes llevar por los rumores que se circulan en la escuela o ¿Tienes algún motivo para expresarte así de él?

—¿Yo? —Se señaló con el dedo— Claro que no, solo que si existen rumores es porque debe tener algo de cierto.

Mi subconsciente me decía que yo ya lo sabía, el color de sus ojos aquel día en la cafetería, no habían sido porque se le coló un poco de jabón en ellos.

En el piso de arriba se escuchaba la voz de mi padre al igual que sus pasos, los cuales iban de un lado al otro, bajó los escalones con el móvil pegado a la oreja.

—¿No puedo tener un fin de semana tranquilo? —le murmuró al teléfono,

haciendo movimientos con la cabeza. — Claro, salgo enseguida.

—¿Joss te necesita en el hospital? — indagué.

—Si, ya sabes por lo de la nueva ala de cardiología que abriremos en los próximos meses.

Ignoró por completo la presencia de Nate.

—Buenas Tardes, Doctor Avery. -Le extendió la mano.

Salúdalo por favor

Dudo unos cuantos segundos, pero al fin y acabo lo hizo.

—Un gusto verte Nathaniel. -Le dedicó una sonrisa de labios cerrados, antes de hablar reviso la hora en su reloj. —Si van a salir no lleguen tarde.

—Bien - asentí.

—Nos vemos en la noche -Se despidió, tomó las llaves de la camioneta y se dirigió a la puerta de la cochera.

Nate se sentó en el sillón más grande de la sala, ahora que nos encontrábamos más cerca parecía que no había tenido una buena noche e incluso sus ojos estaban conteniendo unas cuantas lágrimas.

—¿Todo bien? -Dije mientras le señalaba que pusiera su cabeza en mis piernas.

Cubrió su rostro con uno de los cojines, después de un rato se lo retiró para suspirar pesadamente.

—Me cansé de ser siempre la segunda opción, mi madre es una muy buena mentirosa, pero ayer en la tarde se le cayó su teatro. Por su culpa mi familia se va a ir a la basura, todo por siempre querer más, sin importarle nadie más que solo ella.

Me encontraba desconcertada no tenía ni idea de lo que me había dicho.

— Mi vida ha sido un teatro, todo lo que tengo es falso ¿Sabes qué es lo peor? -Río con amargura — Dijo que fui un error porque mi llegada al mundo no la ayudo en nada y al último solo fui un estorbo. - Unas cuantas lágrimas comenzaron a descender.

—Siempre voy a estar para ti - Mi mente estaba en blanco, no sabía que más decirle.

Nate siempre había estado para mí, incluso cuando me enteré de que mi madre me había abandonado por sentirse la sombra de mi padre. Era mi momento de ayudarlo y no sabía que hacer o incluso decir para que se sintiera mejor. Me sentía la peor mejor amiga.

— ¿Quieres seguir hablando?

—No quiero tocar el tema nunca más.

Lo acerqué un poco más a mí, lo abracé con un brazo y con la otra mano libre le acaricié el pelo.

Eso era lo que yo quisiera que hicieran, si yo estuviera en una situación así

Perdí la noción del tiempo, sus ojos estaban tan rojos e hinchados, al igual que toda su cara. Le limpié las lágrimas que le quedaban y le di un beso en la frente.

—¿Quieres comer o hacer algo?

Negó con la cabeza.

—Solo quiero dormir un poco, sin estar escuchando gritos.

Cerró sus ojos y se quedó dormido en cuestión de minutos, era tan tierno verlo de esa manera.

Nunca me había comentado que en su casa existían problemas de esa magnitud, él amaba a su familia y sobre todo a su mamá. No me cabía en la cabeza que le hubiera dicho esas cosas tan hirientes.

Me levanté y fui por mi computadora, para avanzar con las tareas pendientes, lo último que quería hacer era despertarlo, el pobre ya había tenido suficiente.














Aviso de misa:

HOLAAA dejó esta nota: Recuerden mucho esto para el futuro. Ojalá le esté gustando un pedacito de mi alma.

Se viene una sorpresa prontooo.

Nos vemos el Domingo

Atte: Irene G. Espinosa

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