Capítulo 13. Determinación.

31 2 0
                                    

¿Por qué quiero abrirle la puerta de mi corazón al amor?

¿Estoy siendo preso de mis propias dudas?

Será que... ¿Me estoy enamorando?

¿Qué es el amor?

Fin de semana, los días en los que se puede descansar sin pensar en trabajo, pero; ¿realmente es cierto? O ¿solo es una trampa del sistema para hacernos trabajar con más rigor?

En fin, todo en este mundo es injusto. ¿habrá un mundo paralelo donde no haya tanto sufrimiento?

Si pienso con detenimiento, no recuerdo nada de mi infancia, solo algunas cosas de los días antes de irme a estudiar al extranjero, recuerdo a mis padres amorosos, a mí, emocionado y con miedo de pisar un territorio ajeno. Y de ahí a mis días actuales.

—Julien, ¿puedo hablar contigo? —preguntó Tyler desde la puerta de mi habitación.

—Claro, pasa...

—¿Será prudente marcarle a Ainara?

—¿La extrañas o es solo tu ego jugando en contra tuya?

—Quizá sea mi arrepentimiento el que no me deja descansar por las noches, sé que ella me quiso.

—¿Tú la quisiste?

—No como ella lo merecía.

—Entonces deja que sea feliz por su cuenta, no la ates a ti.

—¿Por qué soy tan egoísta? No me imagino verla con alguien más.

—Ja, ¿te divirtió verla llorar por ti? ¿Te causo placer presentarle a tu "novia"?

—Jul, no seas injusto conmigo, el que seas mayor que yo, no te da derecho a subestimar mis sentimientos.

—¿No fuiste tú quien subestimo sentimientos ajenos? Tyler, subestimaste tanto a Ainara que creíste que te iba a perdonar algo de esa magnitud, pensaste que la tenías comiendo de tu mano y como te diste cuenta de que no fue así, te dolió. ¿me equivoco?

—No puedo hablar contigo, todo lo tomas a mal.

—Defiendo lo bueno y detesto lo malo. Tyler, destrozaste un corazón sin sentir remordimiento —dije mirándolo fijamente a los ojos —.Leia; ¿aún es tu novia? —pregunté.

—Si...

—No vuelvas a molestar a Ainara, hazlo si en algún momento de su amistad sentiste una pizca de cariño por ella.

Asintió con la cabeza.

—Supongo que tienes razón, no puedo ser tan descarado —dijo en tono burlón.

—Por cierto, ¿tienes el número de Daira? —pregunté sin ser tan obvio.

—Sí, te lo mando en un momento —dijo para después salir de la habitación.

contacto.

—Recuerdo cuando te vi por primera vez, caminabas con una sonrisa en tu rostro, hasta que tropezaste con un pequeño árbol y comenzaste a reír mientras observabas a tu alrededor, asegurándote de que nadie te vio, pero, ¡oh sorpresa! Te vi y admito que reí ante la escena divertida, desde ahí, supe de inmediato que serias tú, quien cambiaria mi mundo.

Mande el mensaje. Después de todo, ella no tenía mi número, no habíamos compartido cierta información.

¿Julien? ¿de verdad eres tú? —respondió inmediatamente a mi mensaje.

¿Tiene mi número? Ok, al parecer mi IQ de 148 puntos no me está ayudando con el tema del amor. Definitivamente quede como un repleto payaso.

No puedo refutarme ante lo hecho.

Al otro lado de la LunaWhere stories live. Discover now