XIX

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15 de octubre, 2009.


Sigo aquí, viendo morir a gente, escuchando los lamentos de los enfermos y agonizando en esta eterna angustia.

Ross me ha venido a ver y me ha dicho que me echa de menos en clase, y bromeó diciendo que ahora ocupa mi lugar en el salón: es la callada, la que sólo ve y se sienta sola en el recreo. Y espera que pronto regrese.

Me ha traído un pie de manzana que ha hecho su madre para mí.

Me lo he comido todo cuando se ha ido.

Y lo he hecho otra vez.

Sentí esa maldita necesidad de hacerlo otra vez,

me sentía asqueada,

deprimida.

No sé si algún psicólogo podrá salvarme de este caos mental.

No sé si algún día podré controlar mis pensamientos. 

Creo que mi problema viene a raíz de cuando empecé a pensar demasiado en lo que la gente me decía. Comencé a creerlo, comencé a lastimarme.

El Diario de AnnalisaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora