Capítulo 9

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Si alguien le llega a decir a Shuhua que pasar una tarde con su novio sería tan aburrida como aquel día, le habría llamado de loco para arriba. Ella lo quería, de eso estaba muy segura y, desde que él le había dicho las dos palabras que tanto ansiaba escuchar, se había vuelto mucho más enganchada a él que hasta entonces. Sin embargo, aquella tarde Shuhua no tenía la mente en la sonrisa de su novio, sino en cierta morena con la que había esperado tomarse algo aquel día. La pequeña no tenía muy claro por qué estaba pensando tanto en su amiga como para olvidarse de con quién estaba, pero le había pasado, lo que llevó a una nueva discusión con el chico.

- Tierra llamando a Yeh Shuhua. ¿Se puede saber qué te pasa? – le preguntó Kino, cansado de besar el cuello de su novia y que la chica no hiciera ningún gesto o signo de que lo estaba disfrutando. La morena, que no se había dado cuenta de que no le había prestado ningún tipo de atención al moreno y, cuando volvió a la realidad, abrió los ojos como platos.

- Lo siento, Kino. De verdad que no sé dónde tenía la mente. – mintió descaradamente, porque sabía perfectamente en qué andaba pensando.

- Yo, sinceramente, no sé qué te pasa. Cuando empezamos a salir, no eras así. Últimamente, tienes tu cabeza en cualquier sitio menos conmigo.

- Eso no es para nada cierto. Que me haya despistado hoy no significa que siempre me pase lo mismo. Siempre estoy atenta a ti. No generalices esta situación cuando no es verdad. – el chico podía recriminarle cualquier cosa menos aquella. El que se hubiera quedado en la parra había sucedido exclusivamente aquella vez.

- Pues explícame cómo tienes menos tiempo para mí últimamente. O por qué me has llamado a última hora hoy intentando quedar conmigo. ¿Ahora soy tu último plato o qué pasa? – aquel comportamiento estaba pasando de una simple confusión por parte de Kino a un enfado demasiado grande. Shuhua no entendía a qué se debía todo aquello.

- Pero, ¿de qué estás hablando? ¿Cómo vas a ser mi último plato? - Kino se había levantado de la cama, por lo que Shuhua lo siguió y abrazó por detrás. – Por favor, no digas tonterías. Sabes perfectamente que te... - la pequeña no pudo decir las palabras que tanto ansiaba que su novio escuchara por fin de su boca por la interrupción de este.

- Ni siquiera te atrevas a decirlo después de esto. No sé cómo puedo estar contigo sino me das lo que quiero. – Shuhua se había quedado paralizada con el principio de la oración que no escuchó el resto.

- ¿Qué estás insinuando? ¿Estás rompiendo conmigo? – el chico se giró y se soltó del agarre. Su mirada era dura, más de lo que la morena le había visto nunca.

- Por favor, vete. Ahora mismo no quiero verte. – Shuhua no comprendía nada de aquello. Se le había ido todo demasiado de las manos.

- Kino, por favor, hablemos y aclaremos las cosas. No me dejes así. – pero, ni aquel intento ni el que casi estuviera a punto de llorar hicieron que su novio cambiara de opinión.

- Vete. Ahora. – y la empujó, aunque no muy bruscamente hacia la salida de su habitación, dejando una Shuhua destrozada al otro lado de la puerta cerrada.

La morena empezó a sollozar en el instante en el que la puerta se cerró. Salió corriendo de la casa lo más rápido que pudo, sin ni siquiera despedirse de la madre de Kino. Sin apenas ver por dónde andaba y si se chocaba con alguien, corrió tantas calles que no sabía ni dónde se encontraba. No paró hasta que alguien gritó su nombre a lo lejos. No distinguía bien la voz, pero sabía que había sonado desde el otro lado de la calle. Levantó la cabeza y miró a su izquierda, para ver como Soojin atravesaba el asfalto, ganándose algún bocinazo por parte de los conductores, pero no preocupándose por ello. En cuanto llegó a su lado, la pequeña se lanzó a sus brazos sin dejar de expulsar todas las lágrimas que tenía en el cuerpo. La morena estuvo abrazando a Shuhua fuertemente contra su pecho, mientras acariciaba su pelo. Intentaba tranquilizarla con palabras, tratando de sonar calmada, cuando en su interior sabía quién podía haber sido el causante de esos lloros y quería actuar de manera algo violenta contra esa persona por haber provocado aquel estado en su mejor amiga. Poco a poco, la respiración de Shuhua volvió a ser más normal y se separó del cuerpo de la mayor para mirarla a la cara.

𝑫𝒆𝒔𝒕𝒊𝒏𝒂𝒅𝒂 𝒂 𝒗𝒐𝒍𝒗𝒆𝒓 𝒂 𝒕𝒊 - SOOSHUWhere stories live. Discover now