9

62.4K 6.6K 1.2K
                                    

Definitivamente ese no era el día para Gastón, llegó a la clase empapado por la lluvia porque dejó su paraguas en casa, había fallado en uno de sus exámenes orales y en las prácticas de futbol lo habían hecho añicos; estaba saliendo de la Universidad un poco triste y con notoria molestia en el rostro cuando Keyla llegó corriendo y brincó en su espalda.

Este tambaleó de la sorpresa y logró sostenerla entre sus brazos, iba a quejarse de la locura que ella había hecho cuando Keyla empezó a cantar.

—Vaya que altera el verte Gastón, tan cabizbajo y tristón—se acercó a él y besó su mejilla—. Ser como tú todos quieren, Gastón, aunque les des un trompón—el pelinegro frunció el ceño y la hizo bajarse de su espalda.

—Keyla, que rayos cantas—Ella sonrió y dio una vuelta frente a él.

—No hay nadie que cause tal admiración, de todos eres el campeón—imitó la pose de las estatuas de la plaza. —Eres el líder y la inspiración, y es muy fácil saber la razón. —dijo alargando la "o" mientras hacía unos bailes que para el pelinegro era lo más extraño y raro que había visto.

El chico hizo una mueca para no dejarse atrapar por lo gracioso que eso le parecía.

—Key basta, esto es extraño—Keyla tomó sus manos y lo arrastró consigo mientras bailaba.

—Nadie es hábil como él, nadie es ágil como él, nadie tiene un cuerpazo como el de Gastón—el pelinegro alzó una ceja. No dudaba de eso—No hay hombre en el pueblo tan macho, no tiene comparación, tú pregúntale a cualquier muchacho, te dirá que su equipo es el de Gastón—movió sus brazos tal serpentina y eso bastó para que él empezara a reír— ¡Te he hecho reír!—dijo alegre la castaña.

Cuando Gastón se reía, cerraba sus ojos y se le podía notar unas pequeñas arruguitas a las esquinas de sus ojos. Además, sus hoyuelos salían a relucir, cosa que sólo pasaba una vez cada mil.

—Estás demente—sonrió y jugó con su cabello—Gracias, por hacerme sentir mejor hoy.

—Tienes una linda risa Gastón, deberías reír más a menudo en vez de pasarte la vida serio—confesó ella, el chico quitó la mirada por su comentario—. No me hagas cantarte otra canción de Disney.

—La próxima puedes hacer una parodia de bajo del mar, esa me gusta mucho—se rió.

—¡Qué bueno es Gastón!—tarareó un pedazo de la canción, este negó riendo.

Tenía que confesar que la chica realmente le agradaba, desde que había llegado su vida, sus días eran completamente diferentes y para nada monótonos como estaba acostumbrado a tener.

—Nadie nunca me había molestado con esa canción, una vez Dean pero fue hace mucho tiempo.

—Es porque tu seriedad les asusta.

—A ti no te asusta.

—Porque soy diferente—le dio un abrazo.

Él la observó mientras caminaban juntos, ella tenía razón, ella era diferente. Le hacía sentir diferente, le hacía sentir cómodo.

Y lo diferente le gustaba.

Lo Que Quieren Los ChicosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora