34-Tiempo Para Olvidar

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Me tomo un par de remedios para el dolor de cabeza que tengo, miro al espejo dándome cuenta de lo que hice, no puedo seguir traicionando a mi mejor amiga, estoy pensando en mi solamente al olvidar a Sebas, pero lo estoy haciendo con su hermano, que feo suena todo esto, necesito tiempo pa olvidar y copas pa beber.

Me pongo short y blusa para caminar, debo despejar la mente, no estoy para nada orgullosa, me encantó lo de anoche pero estuvo mal. Lo mejor será tomar desayuno, bajo las escaleras, me hago un sándwich y exprimo naranjas, llevo mis cosas donde puedo observar la vista al hermoso mar, río al ver al rubio bajo un árbol acostado con la camisa desabrochada.

-Sabías lo de Bella.- me mira con tristeza en sus ojos.

-Hace unos días, no supe como reaccionar ante una noticia así, necesita el máximo apoyo posible, esa chica merece ser feliz, su pasado la atormenta.

-Casi lloro con ella, la sentí tan frágil, como puede ser posible, Justin nunca contó eso.

-Porque no lo sabe, ni tampoco sé puede enterar.- me siento a su lado.

-Pero es su hermano, el apoyo de la familia lo puede todo.

Niego pensando en los momentos que viví.

-Sabes lo que es que todo el mundo te mire con lástima, te deprimen mucho más, quedas marcada de por vida, siempre recordarán por lo que te ocurrió.- doy un puño al piso.- Ian jamás la hagas sentir débil porque así siempre tendrá fé en sí misma y podrá luchar contra todo.

-Que haría yo sin tus consejos, pero tu también necesitas a alguien, puedo notar que lo que me dices es experiencia propia.

-Te apuntan con el dedo, arrancas como cobarde, olvidas de donde vienes, te involucras en la vida de otras personas, las ayudas, pero sigo sumergida en el infierno, el paraíso no lo encuentro.- recuesto mi cabeza en el árbol.

-Me tienes a mí, te tengo mucho cariño, nunca es bueno arrancar, lo mejor es enfrentar aunque duela mucho.

-Experiencia propia?.

-Mi abuela me crió, cada vez que tocaba el tema de mi madre lo evitaba, hasta que un día logré descubrir su nombre y dirección, la enfrenté para saber por qué me abandonó cuando era un bebé, sólo dijo que nunca me quizo tener, fui un embarazo no deseado. Ahí entendí que mi abuela siempre quizo protegerme de esa verdad, pero desde que lo supe de los labios de esa señora tuve tranquilidad en mi ser, al enfrentarla me quité un peso que tenía aquí.- indica su cabeza.- El tiempo cura las cosas.

-Todos tenemos secretos bien guardados que salen a la luz en momentos frágiles.- la miro sacandome una sonrisa.- Que tiene Aitana.

-A mi también me la saca, es tan alegre y optimista.- la analiza.

Nos da un beso en la mejilla a cada uno, le estiro mis brazos, se sienta mirando la vista afirmando su espalda en mi, la abrazo de la cintura.

-Tengo que matar a Diego.- peino su pelo con mis dedos.

-Me parece un buen chico tiene 17 años, es alemán pero vive en Barcelona, habla tres idiomas y es futbolista.

-Me pondré celosa, tengo competencia entonces.- río molestando.

-Nadie compite contra ti bombón.- me da una palmada en mi rodilla.

-Adoro esta amistad con tanta confianza, sólo que nos están mirando feo, miren el balcón, nuestro querido Justin no tiene expresión en el rostro, envidia se le llama a eso.- lo fulmino con la mirada

-Ignorenlo, sigamos hablando del alemán, mi amigo es así.

-Eso es todo, me dio su número si es que se me antoja salir, lo que no comprendo fue que salieron casi volando con mi hermano, tantas ganas se tienen.- auch, pensé que no tendría que contar.

-Me acosté con él, no se habla más del tema me oyen.

Se miran sorprendidos riendo, ruedo mis ojos negando.

-Amaría si tú fueras mi cuñado y tú mi cuñada, si no fuera por eso de no sé metan con mi mejor amiga ni amigo, no habrían secretos.

-Sí, al final eso nos destruye, las mentiras, secretos, el rencor.- se abrocha la camisa.- A mi me destruirá el cariño que le tengo a aquella doncella.

-No saben cuanto la adoro, admitamos que es una cabrona pero la quiero.- veo que viene hacia nosotros.

-Es tan especial mi hermana, que a pesar de todo lo que ha vivido sola, es genial.

Nos miramos con Ian, si tan sólo supieran todo lo que le ha ocurrido realmente.

-Estaban hablando de mi.- lo besa en la boca aprovechando que Justin no observa.

-No coman delante de los pobres.- le lanzo hojas del árbol.

-Que para ti también hay.- llega hasta mi y besa mis labios.

-Alguien está super contenta, me alegra verte así.- revuelve su pelo.- Mamá ha llamado quiere hablar con nosotras dos, viene en camino.

-Mamá?, suena ilógico.- reímos.

-Llegará en media hora, supongo que es importante.

Veo mi celular, tengo mensajes de Oscar.

"Supiste lo de los padres de Bella"

"Salieron en la tv pero no mostraron sus rostros"

Joder y ahora que pasó.

Narra Bella 

Nos tiene sentadas en el sofá frente a ella, su manera de actuar es tensa. Camina de un lado a otro mordiendose las uñas, me está poniendo muy impaciente, toma unas carpetas y nos las da.

-La tradición es que cuando ambas tengan 18 se deben enterar, pero las cosas están fuera de control.- se toma la cabeza.

-Mamá estas son noticias de asesinatos, que tendría que ver esto con nosotras.- pregunta Aitana.

-Yo los hice, soy sicaria, mato a gente mala, que realmente merece morir.

Casi me atraganto, esto es una pesadilla de película, papá decía la verdad entonces.

-Entonces las ganas de matar a gente parece que es familia.- suspiro asombrada.

-Les cuento esto porque en la televisión salió la descripción exacta de su padre y mía, los narcos nos deben estar buscando, resulta que ustedes ahora mismo tienen toda la herencia en sus manos, nos aseguramos que nadie la pueda tocar como aún son menor de edad, es por si algo nos pasa.- nos toma la mano.

-No podemos perderlos de nuevo, ya estoy cansada.- la abrazo fuerte.

-Son fuertes mis niñas y si estoy aquí es porque en un día les tengo que enseñar a defenderse, sus hermanos esto no lo deben saber, ellos no corren peligro, sólo ustedes están inscritas como hijas, ya que es una estrategia que teníamos por si esto pasaba y está pasando, Hakan, Justin y Sebastián son algo inmaduros, confío en ustedes.

-Por eso esas armas que encontré, las granadas, cómo pudiste ocultarnos algo tan delicado.- comenta mi hermana.

-Confío en que van a poder hacer todo bien, son las mejores.- se le caen lágrimas.

-Tienen que volver.- nos abrazamos las tres.

Ya no puedo con todo esto, es demasiada infelicidad en mi vida, el temor de quedar sola aumenta.

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Pobres chicas!!

AMOR PROHIBIDODonde viven las historias. Descúbrelo ahora